es-Capítulo 18 - Obras de misericordia y significado central del amor

19.04.2024

La bendición retroactiva de las buenas obras 

1. Observad todo tipo de miseria humana, de dolor, de necesidad, y dejad que vuestro corazón se vuelva cada vez más compasivo ante la visión del dolor que os rodea por todas partes.

2. Si sentís en lo más profundo de vuestro ser un impulso generoso y noble de hacer el bien, dejad que ese impulso se imponga y se manifieste. Es el alma la que transmite su mensaje, porque ha encontrado a su cuerpo dispuesto y preparado. (334, 3-4)

3. Velad por que la actividad amorosa ocupe el primer lugar entre vuestras aspiraciones, y nunca os arrepintáis de haber sido caritativos; pues a través de esta virtud obtendréis las mayores satisfacciones y sentimientos de felicidad de vuestra existencia y, al mismo tiempo, alcanzaréis toda la sabiduría, la fuerza y la elevación que toda alma noble anhela.

4. Mediante la misericordia hacia vuestros semejantes purificaréis vuestra alma y, de este modo, saldaréis viejas deudas. Ennobleceréis vuestra vida humana y elevaréis vuestra vida espiritual.

5. Cuando lleguéis entonces a la puerta a la que todos llamaréis algún día, vuestra bienaventuranza será muy grande, porque oiréis el grito de bienvenida que os dirigirá el Mundo Espiritual, que os bendecirá y os llamará a la obra de la renovación y la espiritualización. (308, 55-56)

6. Os digo: Benditos sean aquellos de mis trabajadores que en su corazón son capaces de compadecerse del sufrimiento de quienes han perdido su libertad o su salud, y que los visitan y consuelan. Porque un día se volverán a encontrar —ya sea en esta vida o en otra—, y no sabéis si entonces no tendrán más salud, mayor libertad y más luz que aquellos que les llevaron el mensaje del amor a una prisión o a un hospital. Entonces se mostrarán agradecidos y tenderán la mano a aquel que se la tendió en otro tiempo.

7. Ese instante en que les acercasteis mi palabra al corazón —ese momento en que vuestra mano acarició su frente y les hicisteis pensar en Mí y sentirme—, nunca se borrará de su alma, así como en su mente no caerán en el olvido vuestro rostro y vuestra voz fraternal, por lo que os reconocerán dondequiera que os encontréis. (149, 54-55)

8. Así como la brisa y el sol os acarician, así, pueblo mío, debéis acariciar a vuestros prójimos. Este es el tiempo en que abundan los necesitados y los afligidos. Comprended que quien os pide un favor os concede la gracia de ser útiles a los demás y de obrar por vuestra redención. Os da la oportunidad de ser misericordiosos y, con ello, de llegar a ser semejantes a vuestro Padre. Porque el hombre ha nacido para esparcir por el mundo la semilla del bien. Comprendan, pues, que quien les pide algo les está haciendo un favor. (27, 62)

Caridad verdadera y falsa

9. ¡Oh, discípulos, vuestra tarea más elevada será la obra de amor! A menudo la realizaréis en secreto, sin alardear, sin que la mano izquierda sepa lo que ha hecho la derecha. Pero habrá ocasiones en las que vuestra obra de amor deberá ser vista por vuestros semejantes, para que aprendan a participar en ella.

10. ¡No os preocupéis por la recompensa! Yo soy el Padre que recompensa con justicia las obras de sus hijos, sin olvidar a ninguno.

11. Os he dicho que si dais un vaso de agua con verdadero amor, esto no quedará sin recompensa.

12. Bienaventurados aquellos que, al llegar a Mí, me dicen: «Señor, no espero nada como recompensa por mis obras; me basta con existir y saber que soy Tu hijo, y ya mi espíritu se llena de felicidad». (4, 78-81)

13. No alimentéis deseos egoístas pensando únicamente en vuestra salvación y en vuestra recompensa; pues vuestra decepción será muy dolorosa cuando os encontréis en lo espiritual, porque descubriréis que en realidad no os habéis ganado ninguna recompensa.

14. Para que comprendáis mejor lo que quiero deciros, os pongo el siguiente ejemplo: hay y siempre ha habido hombres y mujeres que se han esforzado por realizar obras de caridad entre sus semejantes y que, sin embargo, cuando vinieron a Mí, no pudieron presentarme méritos para su felicidad espiritual. ¿Cuál fue la razón de ello? ¿Podéis imaginaros que fueron víctimas de una injusticia por parte de su Padre? La respuesta es sencilla, discípulos: no pudieron cosechar nada bueno para sí mismos porque sus obras no eran sinceras. Porque cuando extendían la mano para dar algo, nunca lo hacían movidos por un verdadero sentimiento de misericordia hacia quien sufre, sino pensando en sí mismos, en su salvación, en su recompensa. A unos les movía el interés propio, a otros la vanidad, y esto no es verdadera misericordia, pues no era ni sentida ni desinteresada. Os digo que quien no tiene sinceridad y amor en su interior, no siembra la verdad ni se gana recompensa alguna.

15. La caridad aparente puede proporcionaros en la Tierra algunas satisfacciones que brotan de la admiración que despertáis y de la adulación que recibís; pero lo aparente no llega a mi Reino, allí solo llega lo verdadero. Allí llegaréis todos, sin poder ocultar la más mínima mancha o falta de rectitud. Porque antes de que podáis presentaros ante Dios, habréis despojado de los mantos de gala, las coronas, las insignias, los títulos y todo lo que pertenece al mundo, para comparecer ante el Juez supremo como almas sencillas que rinden cuentas ante el Creador e e de la tarea que se les ha confiado. (75, 22-24)

16. Quien desea ser útil a su prójimo por amor, se dedica al bien por cualquiera de los múltiples caminos que la vida ofrece. Sabe que es un ser humano que debe estar dispuesto a ser utilizado por la Voluntad Divina para fines muy elevados. Quiero que vosotros, oh discípulos, alcancéis el conocimiento para que liberéis de sus errores a aquellos que han perdido el camino hacia el desarrollo ascendente.

17. El verdadero amor —aquel que trasciende los sentimientos humanos del corazón— es fruto de la sabiduría. Mirad cómo, con mi palabra, siembro sabiduría en vuestro mundo imaginario, y después espero el fruto de vuestro amor.

18. Hay muchas formas de hacer el bien, muchas formas de consolar y de servir. Todas son expresiones del amor, que es uno solo: el amor que es sabiduría del espíritu.

19. Unos pueden caminar por el camino de la ciencia, otros por el del espíritu, y otros pueden dejarse llevar por el sentimiento, pero la suma de todos ellos dará como resultado la armonía espiritual. (282, 23-26)

Actividad de amor espiritual y material

20. Si sois pobres en lo material y por ello no podéis ayudar a vuestro prójimo, no os aflijáis. Orad, y Yo haré que donde no hay nada brille la luz y reine la paz.

21. El verdadero amor al prójimo, del que nace la compasión, es el mejor don que podéis otorgar a los necesitados. Si al dar una moneda, un pan o un vaso de agua no sentís amor por vuestro prójimo, en verdad os digo que no habéis dado nada; entonces sería mejor para vosotros no desprenderos de lo que dais.

22. ¿Cuándo quieres, oh humanidad, conocer el poder del amor? Hasta hoy nunca has hecho uso de esa fuerza que es el origen de la vida. (306, 32-33)

23. No veáis enemigos, sino hermanos en todos los que os rodean. No pidáis castigo para nadie; sed indulgentes, para que deis ejemplo de perdón y no surjan remordimientos en vuestro espíritu. Cerrad vuestros labios y dejad que Yo juzgue vuestra causa.

24. Sanad a los enfermos, devolved la cordura a los confundidos. Ahuyentad los espíritus que nublan el entendimiento y procurad que ambos recuperen la luz que han perdido. (33, 58-59)

25. Discípulos: ese principio que os enseñé en el «Segundo Tiempo»: amaros los unos a los otros, es aplicable a todas las acciones de vuestra vida.

26. Algunos me dicen: «Maestro, ¿cómo puedo amar a mis semejantes, si soy un ser insignificante cuya vida está llena de trabajo físico?».

27. A estos mis discípulos les digo: incluso en ese trabajo físico, que aparentemente carece de importancia, podéis amar a vuestros semejantes si realizáis vuestras labores con el deseo de servir a vuestros semejantes.

28. Imaginad cuán hermosa sería vuestra vida si cada persona trabajara con el pensamiento de hacer el bien y uniera su pequeño esfuerzo al de los demás. En verdad os digo que entonces ya no habría miseria. Pero la verdad es que cada uno trabaja por sí mismo, piensa en sí mismo y, como mucho, en los suyos.

29. Todos debéis saber que nadie puede bastarse a sí mismo y que necesita a los demás. Todos debéis saber que estáis profundamente vinculados a una misión universal que debéis cumplir unidos —pero no unidos por obligaciones terrenales, sino por la actitud, por la inspiración y los ideales, en una palabra: por el amor mutuo. El fruto será entonces para el bien de todos. (334, 35-37)

30. Os digo a vosotros, discípulos, en mi Ley del Amor: si no podéis realizar obras perfectas como las que Yo realicé en Jesús, al menos esforzaos en vuestra vida por acercaros a ellas. Me basta con ver un poco de buena voluntad para imitarme, y un poco de amor hacia vuestros prójimos, y ya os estoy junto a vosotros y os revelo mi gracia y mi poder en vuestro camino.

31. Nunca estaréis solos en la lucha. Puesto que no os dejo solos cuando os agobia el peso de vuestros pecados, ¿creéis que os abandono cuando recorréis vuestro camino bajo el peso de la cruz de esta misión de amor? (103, 28-29)

El significado integral del amor

32. En todo tiempo mi enseñanza os ha dejado claro que vuestra esencia más íntima es el amor.

33. El amor es la esencia de Dios. De esta fuerza se nutren todos los seres para vivir; de ella brotó la vida y toda la Creación. El amor es el origen y la meta en el destino de todo lo creado por el Padre.

34. Ante esa fuerza que todo lo mueve, ilumina y vivifica, la muerte desaparece, el pecado se desvanece, las pasiones se desvanecen, las impurezas se purifican y todo lo imperfecto se perfecciona. (295, 32)

35. Os he revelado mi existencia y el motivo de la vuestra. Os he revelado que el fuego que da vida y anima todo es el amor. Él es el origen del que han surgido todas las formas de vida.

36. Mirad: habéis nacido del amor, existís por el amor, encontráis el perdón por el amor y seréis en la eternidad por el amor. (135, 19-20)

37. El amor es el origen y la razón de vuestra existencia, oh hombres. ¿Cómo podríais vivir sin este don? Creedme, hay muchos que llevan la muerte en su interior, y otros que están enfermos, solo porque no aman a nadie. El bálsamo sanador que ha salvado a muchos ha sido el amor, y el don divino que resucita a la vida verdadera, que redime y eleva, es igualmente el amor. (166, 41)

38. ¡Amad! Quien no ama lleva en su interior una profunda tristeza: la de no poseer, de no sentir lo más bello y lo más elevado de la vida.

39. Eso fue lo que Cristo os enseñó con su vida y con su muerte, y lo que os legó en su palabra divina, resumido en la frase: «Amaos los unos a los otros con ese amor que Yo os he demostrado».

40. Llegará el día en que aquellos que no han amado se liberarán de su amargura y sus prejuicios, vendrán y descansarán en Mí, donde volverán a la vida al escuchar mi palabra amorosa de infinita ternura.

41. En verdad os digo que en el amor reside mi fuerza, mi sabiduría y mi verdad. Es como una escalera de longitud inconmensurable que se manifiesta en diversas formas, desde los seres humanos que se encuentran en lo más bajo hasta los espíritus más elevados que han alcanzado la perfección.

42. Amad, aunque sea a vuestra manera, pero amad siempre. No odiéis, pues el odio deja tras de sí un rastro de muerte, mientras que por amor se perdona y se apaga todo rencor. (224, 34-36)

43. Os digo: quien no manifiesta su amor en su forma más elevada y con absoluta sinceridad, ese no ama. No tendrá verdadero conocimiento y poseerá muy poco. En cambio, quien ama con toda su alma y con todas las fuerzas que se le han dado, llevará en su interior la luz de la sabiduría y sentirá que, en realidad, es dueño de todo lo que le rodea; pues lo que el Padre posee es también propiedad de sus hijos. (168, 11)

44. El amor os dará la sabiduría para comprender la verdad que otros buscan en vano por los caminos accidentados de la ciencia.

45. Permitid que el Maestro os guíe en todas vuestras acciones, palabras y pensamientos. Preparaos según su ejemplo bondadoso y amoroso, y así manifestaréis el Amor Divino. Así os sentiréis cerca de Dios, porque estaréis en armonía con Él.

46. Si amáis, lograréis ser mansos, como lo fue Jesús. (21, 10-12)

47. Quien ama, comprende; quien aprende, tiene voluntad; quien tiene voluntad, es capaz de hacer muchas cosas. Os digo que quien no ama con todo el poder de su alma, no tendrá en ni elevación espiritual ni sabiduría, ni realizará grandes obras. (24, 41)

48. No dejéis que vuestro corazón se envanezca, pues simboliza el fuego de la eternidad de Aquel de quien todo surgió y donde todo es revivido.

49. El Espíritu se sirve del corazón para amar por medio del cuerpo. Si amáis solo según la ley de la materia, vuestro amor será efímero, porque es limitado. Pero si amáis espiritualmente, ese sentimiento se asemeja al del Padre, que es eterno, perfecto e inmutable.

50. Toda vida y toda la creación están relacionadas con el Espíritu, porque Él posee la vida eterna. No os limitéis, amadme y amaos, pues poseéis esa chispa divina del «Ser» que no conoce límites en el amor, que es Dios mismo. (180, 24-26)

51. Ascended por el sendero que os lleva a la cima de la montaña, y con cada uno de vuestros pasos comprenderéis mejor mis enseñanzas y os perfeccionaréis cada vez más en la interpretación del mensaje divino.

52. ¿Cuál es el lenguaje del Espíritu? Es el amor. El amor es el lenguaje universal de todos los espíritus. ¿No veis que también el amor humano habla? A menudo no necesita palabras, habla mejor a través de los hechos, a través de los pensamientos. Si el amor humano se expresa así, ¿cómo será entonces su lenguaje cuando os perfeccionéis en mis Leyes? (316, 59-60)

53. Si pensáis que Yo soy la sabiduría, esa sabiduría brota del amor. Si me reconocéis como Juez, esa justicia se basa en el amor. Si me consideráis poderoso, mi poder se fundamenta en el amor. Si sabéis que Yo soy eterno, mi eternidad proviene del amor, porque este es vida y la vida hace inmortales a las almas.

54. El amor es luz, es vida y es conocimiento. Y esta semilla os la he dado desde el principio de los tiempos —la única que, como perfecto labrador, he sembrado en los campos que son vuestros corazones. (222. 23)

El alto poder del amor

55. ¡Oh, hombres y mujeres del mundo, que en vuestras actividades habéis olvidado lo único que puede haceros sabios y felices: habéis olvidado el amor que todo lo inspira —el amor que todo lo puede y todo lo transforma! Vivís en medio del dolor y de la oscuridad; pues al no practicar el amor que os enseño, provocáis vuestro propio sufrimiento físico o anímico.

56. Para descubrir y comprender mis mensajes, debéis ser primero bondadosos y mansos de corazón —virtudes que están presentes en cada alma desde el momento de su creación—; pero para poder sentir el verdadero y elevado sentimiento del amor e , debéis espiritualizaros, cultivando vuestros buenos sentimientos; sin embargo, en la vida lo habéis querido todo, menos el amor espiritual. (16, 31-32)

57. En todos los tiempos habéis tenido guías que os han enseñado el poder del amor. Eran vuestros hermanos más avanzados, con mayor conocimiento de mi Ley y mayor pureza en sus obras. Os dieron ejemplo de fortaleza, amor y humildad al cambiar su vida de extravíos y pecados por una existencia dedicada al bien, al sacrificio y a la caridad activa.

58. Desde la infancia hasta la vejez tenéis ejemplos claros de todo lo que se alcanza con el amor y de los sufrimientos que causa la falta de caridad; pero vosotros —más insensibles que las rocas— no habéis sabido aprender de las enseñanzas y ejemplos que os brinda la vida cotidiana.

59. ¿Habéis observado alguna vez cómo incluso las fieras reaccionan con dulzura ante una llamada de amor? De la misma manera pueden reaccionar los elementos, las fuerzas de la naturaleza, todo lo que existe en el mundo material y espiritual.

60. Por eso os digo que bendigáis todo con amor, en nombre del Padre y Creador del Universo.

61. Bendecir significa saciar. Bendecir es sentir el bien, expresarlo y transmitirlo. Bendecir significa impregnar todo lo que os rodea con pensamientos de amor. (14, 56-60)

62. En verdad os digo que el amor es el poder inmutable que mueve el universo. El amor es el origen y el sentido de la vida.

63. Inauguro ahora un tiempo de resurrección espiritual para todos — una época en la que haré florecer esa bendita semilla de amor que derramé sobre el mundo desde lo alto de una cruz, anunciándoos con ello que, si los hombres se aman como Yo os enseñé, la «muerte» sería eliminada del mundo y, en su lugar, la vida reinaría sobre los hombres y se manifestaría en todas sus obras. (282, 13-14)