es-Capítulo 23 – Inspiraciones y revelaciones de Dios

Inspiraciones divinas
1. Discípulos: Cuando mi palabra llega a vosotros y no la entendéis, dudáis de ella. Pero os digo: si la incertidumbre os atormenta, retiraos a la soledad de los campos y allí, en medio de la naturaleza, donde solo tenéis como testigos la llanura, las montañas y el firmamento, consultad una vez más a vuestro Maestro. Sumergíos en su palabra, y pronto os llegará su respuesta amorosa. Entonces os sentiréis sostenidos, inspirados y llenos de un éxtasis espiritual desconocido.
2. De esta manera, ya no seréis personas de poca fe, porque sabéis que cada palabra de Dios contiene verdad, pero que, para desentrañarla, hay que penetrar en ella con devoción y con un corazón puro, porque es un santuario.
3. Siempre que estéis preparados y queráis saber algo, vuestro anhelo de luz atraerá la Luz Divina. Cuántas veces os he dicho ya: Id a la soledad de la montaña y allí contadme vuestras preocupaciones, vuestros sufrimientos y vuestras necesidades.
4. Jesús os enseñó estas lecciones en el «Segundo Tiempo» con su ejemplo. Recordad mi ejemplo, cuando me retiré al desierto para orar antes de comenzar mi ministerio. Recordad que en los últimos días de mi estancia entre los hombres, incluso antes de ir a la sinagoga a orar, buscaba la soledad del huerto del Monte de los Olivos para hablar con el Padre.
5. La naturaleza es un templo del Creador, donde todo se eleva hacia Él para adorarlo. Allí podéis recibir directa y genuinamente la irradiación de vuestro Padre. Allí, lejos del egoísmo y el materialismo humanos, sentiréis cómo sabias inspiraciones penetran en vuestro corazón, impulsándoos a hacer el bien en vuestro camino. (169, 28-31)
6. Debéis estar despiertos, discípulos, porque no solo os hablaré a través de este portavoz, sino que también me manifestaré a vuestra alma en los momentos en que vuestro cuerpo duerme. Os enseñaré a entregaros al sueño preparados y a desligar vuestra alma de lo terrenal, para que se eleve a las regiones de la luz, donde recibirá la revelación con la que iluminará su camino, para luego transmitir su mensaje a la mente. (100, 30)
7. Nunca he estado lejos de vosotros, como a veces habéis creído, ni me han sido indiferentes vuestros sufrimientos, ni he sido sordo a vuestras llamadas. Lo que ha sucedido es lo siguiente: no os habéis esforzado por refinar vuestros sentidos superiores y habéis esperado percibirme con los sentidos de la carne. Pero os digo que el tiempo en que concedía esto a los hombres ya quedó muy atrás.
8. Si os hubierais esforzado un poco por desarrollar algunas de vuestras facultades espirituales, como la elevación interior mediante la contemplación espiritual, la oración, la intuición, el sueño profético o la visión espiritual, os aseguro que a través de cualquiera de ellas os habríais unido a Mí y, por lo tanto, habríais recibido respuesta a vuestras preguntas e inspiración divina en vuestros pensamientos.
9. Siempre estoy dispuesto a hablar con vosotros, siempre estoy a la espera de vuestro elevamiento y preparación espiritual para complaceros y daros la felicidad de revelarme a vuestro espíritu. Para ello, solo es necesario que os preparéis con la mayor sinceridad para alcanzar esta gracia. (324, 52-54)
10. Preguntad a vuestros eruditos, y si son sinceros, os dirán que han pedido inspiración a Dios. Yo les concedería más inspiraciones si me las pidieran con más amor por sus semejantes y con menos vanidad por sí mismos.
11. En verdad os digo: todo lo que habéis acumulado de verdadero saber proviene de Mí. Todo lo que los hombres tienen de puro y elevado lo utilizaré en este tiempo en vuestro beneficio, pues para eso os lo he concedido. (17, 59-60)
12. Ahora es un tiempo en el que mi Espíritu habla sin cesar al espíritu, al alma, al entendimiento y al corazón de los hombres. Mi voz llega a los hombres por medio de pensamientos y pruebas, a través de las cuales muchos despiertan por sí mismos a la verdad, ya que aquellos que los guían o instruyen duermen y desean que el mundo nunca despierte. (306, 63)
13. En el «Tercer Tiempo» realicé, con la claridad de mis manifestaciones, lo imposible para los hombres: comunicarme a través de la capacidad intelectual humana.
14. Comprendedme, discípulos, pues en el diálogo de Espíritu a Espíritu que os espera, sentiréis mi presencia eternamente. Si sabéis prepararos, ya no me diréis: «Señor, ¿por qué no vienes? ¿Por qué no ves mi dolor?». Ya no me hablaréis así. En verdad, discípulos, os digo que quien me hable así dará una prueba tangible de su ignorancia y de su falta de preparación.
15. No quiero ver a mis discípulos separados de Mí; quiero que me digáis en vuestro espíritu: «Maestro, Tú estás entre nosotros, nuestro espíritu te siente, Tu sabiduría es la fuente de mi inspiración». Esta es la verdadera confesión que quiero oír de vosotros. (316, 54)
La adaptación de las revelaciones divinas a la comprensión de los hombres
16. Vuestras lenguas son demasiado limitadas para revelar lo Divino; por eso, en todo tiempo he tenido que hablaros en parábolas, en imágenes correspondientes ; pero ahora veis que, aun habiéndoos hablado de esta manera, me habéis comprendido poco, porque os ha faltado la voluntad necesaria para escudriñar mis revelaciones. (14, 50)
17. En cada época me habéis esperado y, sin embargo, cada vez que he estado entre vosotros, no me habéis reconocido debido a vuestra falta de preparación y espiritualidad. Os digo: sea cual sea la forma que revista mi presencia, siempre contendrá verdad y esencia de vida divina.
18. Os he dicho que me he servido de diversas formas para darme a conocer al mundo. Pero estas no eran una máscara para ocultaros mi Espíritu, sino que servían para humanizarme, limitarme y hacerme así audible y palpable para los hombres.
19. Ahora os digo que, antes de emitir vuestro juicio, debéis escuchar primero esta voz, hasta que llegue el momento de vuestra convicción o de vuestra iluminación, cuando se haga la luz en el alma. (97, 11-12)
20. Mientras los hombres permanezcan en su ceguera y en su ignorancia, serán la causa de que Dios, que es ante todo Padre, tenga que humanizarse, limitarse y reducirse ante sus hijos para poder ser comprendido. ¿Cuándo permitiréis que Me muestre ante vosotros con la gloria en la que debéis verme?
21. Debéis ser grandes para poder imaginar mi grandeza, y por eso vuelvo una y otra vez para daros grandeza espiritual, para que podáis experimentar el gozo infinito de conocer a vuestro Padre, sentir su amor, escuchar el concierto divino que resuena sobre vosotros. (99, 26-27)
22. La parte externa de aquella revelación del Padre en el Sinaí fue la piedra, que sirvió de medio para grabar en ella la Ley Divina.
23. Lo externo en la manifestación de Dios a los hombres a través de Jesús fue el envoltorio corporal, la forma humana de Cristo.
24. En la época actual, la parte externa de mi manifestación ha sido el portavoz, por lo que esta forma de revelación, al igual que la de épocas pasadas, debe tener su fin.
25. Comprendan que ustedes son los hijos del pueblo espiritualista, que no debe alimentarse de formas, sino de la esencia. Si comprenden bien mi palabra, nunca más caerán en la idolatría, ni se aferrarán a los actos cultuales externos, a los ritos, a lo efímero, pues siempre anhelarán lo esencial, lo eterno. (224, 69-71)
Diferentes tipos de revelaciones de Dios
26. A la humanidad le gustaría recibir la visita de un nuevo Mesías que la salvara del abismo, o al menos oír la voz de Dios como la voz de un hombre resonando en los aires. Pero os digo que bastaría con que observaseis un poco o recogieseis vuestra alma en la meditación para dotarla de sensibilidad, y ya oiríais cómo todo os habla. Si os parece imposible que las piedras hablen, os digo que no solo las piedras, sino todo lo que os rodea, os habla de vuestro Creador, para que despertéis de vuestros sueños de grandeza, de soberbia y de materialismo. (61, 49)
27. Los iluminados de tiempos pasados siempre veían un resplandor de luz, siempre oían mi palabra. Los profetas, los inspirados, los precursores, los fundadores de enseñanzas de elevada espiritualidad dieron testimonio de que oían voces que parecían provenir de las nubes, de las montañas, del viento o de algún lugar que no podían determinar con exactitud; de que oían la voz de Dios, como si surgiera de lenguas de fuego y de ecos misteriosos. Muchos oían, veían y sentían por medio de sus sentidos, otros por sus facultades espirituales; lo mismo ocurre en este tiempo.
28. En verdad os digo: aquellos que recibieron mis mensajes con sus sentidos físicos interpretaron la inspiración divina espiritualmente, y lo hicieron de acuerdo con su preparación física y espiritual, de acuerdo con la época en que vivieron en el mundo, tal como ocurre ahora con los instrumentos humanos a los que llamáis «portadores de la voz» o «portadores del don». Pero debo deciros que tanto en los tiempos pasados como en los actuales han mezclado a la pureza de las revelaciones divinas sus propias ideas o las que prevalecían en su entorno, y a sabiendas o sin saberlo han alterado la pureza y la naturaleza ilimitada de la verdad, que en realidad es el amor en sus más elevadas manifestaciones.
29. Las vibraciones espirituales y las inspiraciones estaban en ellos, y tanto los «primeros» como los «últimos» han dado testimonio y darán testimonio de esta inspiración que llegó a su espíritu, casi siempre sin saber cómo, de la misma manera que ocurre hoy con muchos y como ocurrirá mañana con otros más.
30. Las palabras, las interpretaciones y la forma de actuar se deben a los hombres y a los tiempos en que viven, pero por encima de todo ello está la Verdad suprema. (16, 11-14)
31. De vez en cuando es necesario que mi Espíritu se revele de alguna manera accesible y comprensible para vuestro entendimiento. Esta necesidad de hablaros tiene su origen en vuestra desobediencia a mi Ley, en vuestro alejamiento del camino verdadero.
32. El hombre, debido al libre albedrío del que goza, es la criatura más rebelde de la Creación. Hasta hoy no ha querido someterse a las indicaciones de la conciencia.
33. Mi Palabra quiere refrenar a unos, orientar a otros, fortalecer a todos en la verdad y salvaros de los abismos.
34. No os escandalicéis por la forma en que ahora Me revelo, tan diferente a la del «Segundo Tiempo». Sabed que nunca he utilizado dos veces la misma forma, pues eso significaría haceros permanecer en una misma enseñanza, y Yo siempre vengo a enseñaros nuevas lecciones y a ayudaros a dar nuevos pasos. (283, 39-42)
35. Mi Palabra se comunica de muchas maneras: a través de la conciencia, a través de pruebas que hablan de Mí, a través de las fuerzas de la naturaleza o a través de mis hijos espirituales. Mi Palabra es universal. Todo aquel que se prepare oirá mi voz. (264, 48)
La necesidad de las revelaciones divinas
36. Mi enseñanza divina no está destinada solo al espíritu; no, también debe llegar al corazón humano, para que tanto la parte espiritual como la física del ser alcancen la armonía.
37. La Palabra Divina está destinada a iluminar el entendimiento y a sensibilizar el corazón del hombre, y la esencia de vida contenida en esa Palabra está destinada a nutrir y elevar el alma.
38. Para que la vida del hombre sea plena, necesita imperativamente el pan espiritual, tanto como trabaja y se esfuerza por obtener el alimento material.
39. «No solo de pan vive el hombre», os dije en el «Segundo Tiempo»; mi palabra sigue siendo válida, pues nunca podrán los hombres prescindir del alimento espiritual sin verse acosados en la Tierra por enfermedades, dolor, oscuridad, desgracias, miseria y muerte.
40. Los materialistas podrían objetar que los hombres ya viven únicamente de lo que les proporcionan la Tierra y la naturaleza, sin necesidad de aspirar a algo espiritual que los alimente y los fortalezca durante su viaje por la vida. Pero debo deciros que esa no es una vida plena y satisfactoria, sino una existencia a la que le falta lo esencial, que es la espiritualidad. (326, 58-62)
41. En todo tiempo me he revelado al hombre de manera sencilla para que pudiera comprenderme; siempre lo he hecho dentro de los límites de vuestra capacidad intelectual y de vuestro corazón. He descendido a vosotros para daros así un ejemplo de humildad, al rebajarme a vuestra pobre vida para elevaros a una vida mejor. (226, 54)
42. Aquí se cumple la palabra que os di cuando Jesús, en el «Segundo Tiempo», dio gracias a su Padre por haber ocultado su sabiduría a los sabios y a los entendidos, y por haberla dado y revelado a los humildes.
43. Sí, pueblo mío, pues aquellos a quienes llamáis eruditos se envanecen y quieren oprimir al pueblo sencillo, enseñándole solo lo que consideran migajas del pan que han recibido de Mí.
44. Los pobres, en cambio, la «gente humilde», que conocen bien las penurias que conlleva la vida y también las privaciones asociadas a ella, cuando por una vez pueden llamar algo suyo, sienten que es demasiado para ellos y, por eso, lo comparten con los demás.
45. Añado ahora: si el avaro se convierte en una persona generosa y el altivo en uno humilde, participarán al instante de todo lo que Yo tengo reservado para quien sabe vivir virtuosamente. Porque mi amor no es parcial, es universal, es para todos mis hijos. (250, 17)
La infinitud de las revelaciones divinas
46. Esta enseñanza, destinada a iluminar la Tercera Era, no es la última. Lo espiritual no tiene fin. Mi Ley resplandece como un sol divino en todas las conciencias. El estancamiento y la decadencia son propios únicamente de los seres humanos, y son siempre consecuencia de los vicios, las debilidades o el desenfreno de las pasiones.
47. Cuando la humanidad base su vida sobre fundamentos espirituales y lleve en sí el ideal de la eternidad que os inspira mi enseñanza, habrá encontrado el camino del progreso y de la perfección, y nunca más se apartará del camino de su evolución ascendente. (112, 18)
48. Si pensáis que solo ahora os he revelado algo de la vida espiritual, estáis en un gran error; pues os digo una vez más: la enseñanza divina comenzó cuando nació el primer hombre, y no exagero cuando os digo que mi enseñanza comenzó con la creación de los espíritus, incluso antes de que existiera el mundo. (289, 18)
49. Cuando los hombres aún creían que solo existía lo que podían descubrir con sus ojos, y ellos mismos desconocían la forma del mundo que habitaban, se imaginaban a un Dios limitado a lo que sus ojos conocían.
50. Pero a medida que su entendimiento fue desentrañando poco a poco un misterio tras otro, el universo se fue expandiendo cada vez más ante sus ojos, y la grandeza y omnipotencia de Dios se hicieron cada vez más evidentes para la inteligencia asombrada del hombre.
51. Por eso tuve que daros en este tiempo una enseñanza acorde con vuestro desarrollo.
52. Pero os pregunto: ¿Es conocimiento material lo que contiene mi revelación? No, el conocimiento que os enseño trata de una existencia más allá de la naturaleza que veis y que lleváis tanto tiempo investigando. Mi revelación muestra el camino que eleva al espíritu a un plano de vida desde el cual puede descubrir, reconocer y comprenderlo todo.
53. ¿Os parece imposible, o al menos extraño, que Dios se dé a conocer espiritualmente a los hombres —que el Mundo Espiritual se manifieste y se haga presente en vuestra vida—, que mundos y esferas desconocidos se comuniquen con vosotros? ¿Acaso queréis que vuestro conocimiento se estanque y que el Padre nunca os revele más de lo que ya os ha revelado?
54. ¡No seáis creyentes por costumbre y no pongáis límites al conocimiento de vuestro espíritu!
55. Hoy podéis negar, combatir y perseguir la doctrina espiritual; pero Yo sé que mañana os someteréis a la verdad.
56. Toda revelación divina ha sido combatida y rechazada al aparecer; pero al final, esa luz se ha impuesto.
57. Ante los descubrimientos de la ciencia, la humanidad se ha mostrado igualmente incrédula; pero al final ha tenido que doblegarse ante la realidad. (275, 64-70)
58. Cuando del corazón de la humanidad se eleve hacia el infinito el templo del Espíritu Santo, aparecerán en medio de ella nuevas revelaciones, que serán tanto mayores cuanto más se desarrollen las almas hacia lo alto. (242, 62)
59. ¿Cómo podéis suponer que, al descender a vosotros, podría descuidar a otras naciones, si todos sois hijos míos? ¿Creéis que alguien está lejos o fuera de Mí, cuando mi Espíritu es universal y abarca todo lo creado?
60. Todo vive y se nutre de Mí. Por eso mi Rayo Universal ha descendido sobre todo el globo terráqueo, y el espíritu ha recibido mi influencia en este y en otros mundos, pues he venido a salvar a todos mis hijos. (176, 21)
61. Mi manifestación a través de los portavoces, según mi voluntad, debe ser solo temporal, una breve etapa de preparación que sirva a este pueblo de norma, ley y fundamento para dar testimonio y difundir esta verdad, y para anunciar al mundo la presencia del «Tercer Tiempo».
62. Así como mi manifestación a través de la inteligencia humana estaba destinada a ser fugaz como un relámpago, así también estaba previsto que solo algunos grupos de personas fueran llamados a estar presentes en esta revelación y a recibir este mensaje.
63. El diálogo de Espíritu a Espíritu, en cambio, llegará a toda la humanidad, sin límite de tiempo, pues esta forma de buscarme, recibirme, orar, escucharme y sentirme e e para toda la eternidad. (284, 41-43)
La manifestación de la presencia de Dios en el hombre
64. Quiero haceros mis discípulos para que aprendáis a sentirme como hijos que son de mi Espíritu. ¿Por qué no ibais a sentir mi presencia en vosotros, si estáis hechos de mi propia esencia, si sois parte de Mí?
65. No me sentís porque no sois conscientes de ello, porque os falta espiritualidad y preparación, y por muchas señales e impresiones sensoriales que recibáis, las atribuís a causas materiales. Por eso os digo que, aunque estoy con vosotros, no percibís mi presencia.
66. Ahora os digo: ¿Acaso no es natural que Me sintáis en vuestro ser, puesto que sois parte de Mí? ¿No es —en vista de ello— correcto que vuestro espíritu finalmente se funda con el Mío? Os revelo la verdadera grandeza que debe existir en cada ser humano; pues os habéis descarriado, y en vuestro deseo de ser grandes en la Tierra, ¡os habéis vuelto espiritualmente más pequeños! (331, 25-26)
67. No quiero que me digáis más: «Señor, ¿por qué estás lejos de mí, por qué no me escuchas, por qué me siento solo en el camino de la vida?».
68. Amado pueblo: Yo nunca me alejo de mis hijos; sois vosotros los que os alejáis de Mí, porque os ha faltado la fe y vosotros mismos Me habéis rechazado y Me habéis cerrado las puertas de vuestros corazones. (336, 60)
69. No quiero que me sintáis lejos; pues os he dicho que todos me sentiréis, que me percibiréis de manera inmediata, gracias a vuestra espiritualización. Vuestro espíritu oirá mi voz y, espiritualmente, veréis mi presencia. Así quiero ver vuestro espíritu unido al mío para siempre; pues esta es mi voluntad. (342, 57)

