es-Capítulo 35 - El poder de los pensamientos, los sentimientos y la voluntad

13.04.2024

El envío y la recepción de pensamientos y sus efectos 

1. Existen fuerzas que —invisibles a la vista humana e imperceptibles para la ciencia del hombre— ejercen una influencia constante sobre vuestra vida.

2. Hay fuerzas buenas y hay fuerzas malas; unas os dan salud y otras os causan enfermedades; hay fuerzas luminosas y fuerzas oscuras.

3. ¿De dónde proceden esas fuerzas? Del espíritu, discípulo, de la mente y de los sentimientos.

4. Cada alma encarnada o desencarnada emite vibraciones al pensar; cada sentimiento ejerce una influencia. Podéis estar seguros de que el mundo está lleno de estas vibraciones.

5. Ahora podéis comprender fácilmente que, allí donde se piensa y se vive en el bien, deben existir fuerzas e influencias benéficas, y que, allí donde se vive de forma , al margen de las leyes y normas que caracterizan al bien, a la justicia y al amor, deben existir fuerzas nefastas.

6. Ambas llenan el espacio y luchan entre sí; influyen en la vida emocional de las personas, y si estas son capaces de distinguirlas, aceptan las buenas inspiraciones y rechazan las malas influencias. Pero si son débiles y no están acostumbrados a hacer el bien, no pueden resistir estas vibraciones y corren el peligro de convertirse en esclavos del mal y sucumbir a su dominio. (40, 58-63)

7. Todo lo espiritual en el universo es una fuente de luz, visible o invisible para vosotros, y esta luz es fuerza, es poder, es inspiración. De las ideas, las palabras y las obras emana igualmente luz, acorde con la pureza y la majestad que poseen. Cuanto más elevada es la idea o la obra, más delicada y sutil es su vibración y la inspiración que emana de ella, aunque a los esclavos del materialismo les resulte más difícil percibirla. Sin embargo, el efecto que ejercen espiritualmente los pensamientos y las obras elevadas es grande. (16, 16)

8. Cuando de vuestra mente surge una idea o un pensamiento de luz, este llega a su destino para cumplir su benéfica tarea. Si en lugar de pensamientos de bondad emanan de vuestra mente emanaciones impuras, estas solo causarán daño allá donde las enviéis. Os digo que también los pensamientos son obras y, como tales, quedan escritos en el libro que existe en vuestra alma.

9. Sean vuestras obras buenas o malas, recibiréis multiplicado lo que hayáis deseado para vuestros semejantes. Sería mejor para vosotros haceros algo malo a vosotros mismos que desearlo a uno de vuestros prójimos.

10. Por eso os dije en el «Segundo Tiempo»: «Lo que se siembra, se cosecha»; pues es necesario que reconozcáis vuestras experiencias en esta vida y recordéis que vuestras cosechas os traen la misma semilla que habéis sembrado, pero multiplicada.

11. ¡Oh, humanidad, no has querido meditar, sentir ni vivir las enseñanzas de tu Maestro! (24, 15-18)

12. Esa es la razón por la que os he dicho que no habéis reconocido el poder del pensamiento. Hoy os digo que el pensamiento es voz y oído, que es arma y escudo. Crea tanto como destruye. El pensamiento acorta la distancia entre quienes moran lejos unos de otros y encuentra a aquellos de quienes había perdido el rastro.

13. Reconoced vuestras armas antes de que comience la lucha. Quien sepa prepararse será fuerte e invencible. No será necesario que empuñéis armas mortíferas. Vuestra espada será el pensamiento puro y recto, , y vuestro escudo, la fe y el amor al prójimo. Incluso en el silencio, vuestra voz resonará como un mensaje de paz. (76, 34)

14. Velad, cuidando de no manchar vuestra mente con pensamientos impuros. Ella es creadora, y si dais cobijo a una mala idea, esta os arrastrará a los planos inferiores, y vuestra alma quedará envuelta en la oscuridad. (146, 60)

15. Los pensamientos unidos de un gran grupo de personas serán capaces de derribar las malas influencias y de derribar a los ídolos de sus pedestales. (160, 60)

16. Hoy puedo aseguraros que en el futuro la comunicación a través de los pensamientos alcanzará un gran desarrollo, y gracias a este medio de comunicación desaparecerán muchas barreras que hoy aún separan a los pueblos y a los mundos. Si aprendéis a uniros mentalmente con vuestro Padre, si alcanzáis el diálogo de espíritu a espíritu, ¿qué podría entonces causaros dificultades para poneros en contacto con vuestros hermanos visibles o invisibles, presentes o ausentes, cercanos o lejanos? (165, 15)

17. Vuestros pensamientos siempre llegan a Mí, por imperfectos que sean, y Yo escucho vuestras oraciones, aunque carezcan de la fe que siempre debéis poner en ellas. La razón es que mi Espíritu capta la vibración y los sentimientos de todos los seres.

18. Pero los hombres que, por su egoísmo, se mantienen distantes unos de otros, alejados de la vida espiritual como consecuencia del materialismo en el que se han dejado enredar hoy en día, no están preparados para poder comunicarse entre sí por medio de sus pensamientos.

19. Sin embargo, os digo que es necesario que comencéis a entrenar vuestro espíritu. Para lograrlo, «hablad» a las almas, aunque no recibáis de ellas una respuesta claramente perceptible.

20. Mañana, cuando todos hayan aprendido a dar, recibirán cada vez más indicios de una comunicación espiritual como la que los hombres nunca hubieran soñado. (238, 51)

El poder de los sentimientos, los deseos o los temores

21. En cada instante emanan de vosotros vibraciones mentales o espirituales, pero en la mayoría de los casos irradiáis egoísmo, odio, violencia, vanidad y pasiones bajas. Herís y sentís cuando os hieren; pero no amáis, y por eso no sentís cuando os aman, y con vuestros pensamientos enfermizos saturáis cada vez más de dolor el entorno en el que vivís y llenáis vuestra existencia de malestar. Pero os digo: saturadlo todo de paz, de armonía, de amor, y entonces seréis felices. (16, 33)

22. Nunca penséis mal de quienes no os aprecian, y no os amarguéis por quienes no os comprenden, pues vosotros mismos transmitís mentalmente a vuestros semejantes el sentimiento más íntimo que sentís hacia ellos. (105, 37)

23. ¿Veis a esas personas que quieren ser poderosas mediante la violencia? Muy pronto las veréis convencidas de su error.

24. Les demostraré que solo a través de la bondad, que es irradiación del amor, se puede ser verdaderamente grande y poderoso. (211, 22-23)

25. Os falta la fe para levantar el rostro y sonreír con esperanza, y mirar al futuro sin temores, sin desconfianza, pues en el futuro estoy Yo.

26. Cuántas veces estáis enfermos solo porque así lo pensáis; pues a cada paso creéis que el destino os persigue y que el dolor os acecha. Entonces, con vuestros pensamientos atraéis fuerzas oscuras con las que ensombrecéis vuestra vida material y vuestro camino de ascensión espiritual.

27. Pero Yo estoy aquí con vosotros para reavivar la fe en la vida, en la verdad, en lo eterno, en la paz perfecta, y también para enseñaros a atraer la luz. (205, 28-29)

La falta de superación de uno mismo

28. El hombre se ha hecho doblemente culpable: no solo porque no realiza ningún esfuerzo para que caiga el velo que le impide conocer las enseñanzas más elevadas, sino también porque no se ha liberado de las ataduras de la materia, que —en contraposición a los gozos del alma— lo han seducido hacia los placeres corporales. Esa es la razón por la que se ha esclavizado bajo el dominio de las pasiones y permite que su alma se asemeje a un cojo que no hace nada por recuperarse.

29. En todos los ámbitos veo a la mayoría de los hombres desorientados; por doquier me encuentro únicamente con el hombre débil. ¿Y a qué se debe esto? A que no tenéis el valor ni la fuerza de voluntad suficientes para salir del fango en el que estáis sumidos, para vencer la pereza que forja las cadenas que os atan a la materia, y este es el origen de todos los vicios, de todos los errores.

30. Pero el hombre no quiere hacer uso de aquel poder con el que ha sido dotado, que es la voluntad —la voluntad que debe ser el legislador sin restricciones, que debe convertirse en el guía supremo y, apoyada por la razón, luchar— poder contra poder, dominio contra dominio: por un lado, las pasiones y los deseos; por otro, la razón y la voluntad, hasta que estas últimas ganen la batalla y podáis decir que estáis liberados.

31. Entonces podréis ser los grandes profetas, los grandes iluminados, los «superhombres». Entonces podréis convivir con las bestias salvajes y jugar con los reptiles. Porque en verdad os digo que son las faltas que os agobian las que hacen que temáis a esos hermanos menores vuestros, y esta es también la razón por la que os atacan.

32. Pero si os tomáis el tiempo de observar a las personas, descubriréis que hay personas más salvajes que los tigres y que tienen más veneno que la cobra. (203, 3-6)