es-Capítulo 36 - Fe, verdad y conocimiento

IX Enseñanzas de la Sabiduría Divina
La fe que todo lo vence
1. Para vencer la debilidad, la miseria, la desdicha y las pasiones, y para eliminar la duda, son indispensables la fe y las buenas obras, que son virtudes que dominan lo imposible; ante ellas, lo difícil y lo inalcanzable se desvanecen como sombras.
2. Les dije a las personas que creyeron en Mí en el «Segundo Tiempo»: «Tu fe te ha ayudado». Lo expliqué así porque la fe es un poder sanador, una fuerza que transforma, y su luz anula las tinieblas. (20, 63-64)
3. Aquellos que aún están lejos de la espiritualización desean verme en la forma de Jesús para decirme: «Señor, creo en Ti, porque te he visto». A ellos les digo: «Bienaventurados los que han creído sin ver, porque han dado prueba de que, gracias a su espiritualización, me han sentido en su corazón». (27, 75)
4. Quiero que sepáis lo que es la fe, para que comprendáis que quien la posee es dueño de un tesoro incomparable.
5. Quien vive iluminado por esta luz interior nunca se sentirá rechazado, abandonado, débil o perdido, por muy pobre que el mundo lo considere. Su fe en el Padre, en la vida, en su destino y también en sí mismo nunca le hará sucumbir en la lucha de la vida, y además siempre será capaz de realizar obras grandes y asombrosas. (136, 4-5)
6. La fe es como un faro que ilumina vuestro camino en la vida hasta que lleguéis al puerto seguro de la eternidad.
7. La fe no debe ser la de esas almas tibias y temerosas que hoy dan un paso adelante y mañana uno atrás, que no quieren luchar contra su propio dolor y creen en la victoria del Espíritu únicamente por la misericordia del Padre.
8. La fe es aquella que siente el alma que, consciente de que Dios está en ella, ama a su Señor y se alegra de sentirlo en sí misma y de amar a sus semejantes. Tan grande es su fe en la justicia del Padre, que no espera e e que sus semejantes la amen, que perdona las ofensas y las faltas, pero cree que mañana estará llena de luz, porque alcanzó su purificación gracias a sus méritos.
9. Quien tiene fe, tiene paz, posee amor y tiene bondad en su interior.
10. Es rico en espíritu y también en lo material; pero en la verdadera riqueza, no en aquella que vosotros creéis. (263, 12-16)
11. Os daré ahora la prueba de que existe la verdadera fe: cuando el corazón no se desanima en la hora de la prueba; cuando en los momentos más críticos la paz impregna el alma.
12. Quien tiene fe está en armonía conmigo, porque yo soy la vida, la salud y la salvación. Quien en verdad busca este puerto y este faro, no perecerá.
13. Quien posee esta virtud realiza milagros más allá de toda ciencia humana y da testimonio del Espíritu y de la vida superior. (237, 69-71)
El reconocimiento de la verdad de Dios
14. Cuando el corazón alberga buena fe y la mente está libre de prejuicios y de ideas confusas, se aprecia mejor la vida y se reconoce la verdad con mayor claridad. En cambio, cuando se albergan dudas o vanidad en el corazón y errores en la mente, todo parece confuso, e incluso la luz se presenta como tinieblas.
15. Buscad la verdad, ella es la vida, pero buscadla con amor, con humildad, con perseverancia y con fe. (88, 5-6)
16. Orad, consultad a vuestro Padre en vuestra oración, y entonces recibiréis en vuestra meditación una chispa de mi luz infinita. No esperéis obtener toda la verdad en un solo instante. Hay almas que llevan mucho tiempo buscando la verdad, que investigan y tratan de penetrar en todos los misterios y, sin embargo, aún no han alcanzado la meta anhelada.
17. Cristo, el Ungido, os mostró el camino con las palabras: «Amaos los unos a los otros». ¿Podéis imaginar el alcance de este sublime mandamiento? Toda la vida de los hombres se transformaría si vivierais según esta enseñanza. Solo el amor podrá revelaros las verdades de los misterios divinos, porque él es el origen de vuestra vida y de todo lo creado.
18. Buscad con ahínco la verdad, buscad el sentido de la vida, amad y fortaleceos en el bien, y veréis cómo, paso a paso, todo lo que era falso, desleal o imperfecto se desprenderá de vuestro ser. Sed cada día más sensibles a la luz de la gracia divina, entonces podréis preguntar directamente a vuestro Señor todo lo que queráis saber y lo que vuestra alma necesita para alcanzar la verdad suprema. (136, 40-42)
19. Yo soy «La Palabra» que busca a los hombres, porque ellos no pudieron llegar a Mí. Es mi verdad la que les revelo, pues la verdad es el reino al que, según mi voluntad, todos debéis entrar.
20. ¿Cómo queréis descubrir la verdad si antes no os digo que para ello son necesarias muchas renuncias?
21. Para encontrar la verdad, a veces es necesario renunciar a lo que se posee, incluso renunciar a uno mismo.
22. El engreído, el materialista, el indiferente no puede reconocer la verdad mientras no derribe los muros dentro de los cuales vive. Es necesario que supere sus pasiones y debilidades para contemplar mi luz de frente. (258, 44-47)
23. Bendito sea quien busca la verdad, pues es un sediento de amor, luz y bondad. Buscad y hallaréis; buscad la verdad y ella vendrá a vuestro encuentro. Seguid reflexionando, seguid consultando el libro de la Sabiduría Divina, y él os responderá, pues nunca el Padre ha permanecido en silencio o indiferente ante aquel que le pregunta con insistencia.
24. Cuántos de los que buscan la verdad en los libros, en los eruditos y en las diversas ciencias, la descubrirán finalmente en sí mismos, pues Yo he puesto en lo más íntimo de cada hombre una semilla de la Verdad Eterna. (262, 36-37)
25. ¡No puedo engañaros! Nunca cometo un acto de falsedad, no me oculto en la oscuridad. Mi verdad está siempre desnuda. Pero si los hombres no han podido ver la desnudez de mi Espíritu, ha sido solo porque no han querido. No os oculto mi verdad tras ningún velo. Mi desnudez es divina y pura, mi desnudez es santa, y la mostraré a todos los seres del universo. Como símbolo de ella, vine desnudo al mundo como hombre, y desnudo me fui de entre vosotros.
26. Quiero que entre los Míos reine siempre la verdad, pues Yo soy y estaré siempre en vuestra verdad. Quiero que haya amor entre vosotros, y mi amor estará siempre en vuestro amor.
27. Solo hay una verdad, un único amor verdadero; y si esta verdad y este amor están en vosotros, vuestro amor y vuestra verdad serán los míos, y mi verdad y mi amor serán los vuestros. (327, 33-34)
28. Mi luz está en cada espíritu. Os encontráis ahora en el tiempo en que mi Espíritu se derramará sobre los hombres. Por eso os digo que pronto todos sentiréis mi presencia: los sabios como los ignorantes, los grandes como los pequeños, los poderosos como los pobres.
29. Unos y otros temblarán ante la verdad del Dios vivo y verdadero. (263, 33-34)
El conocimiento de lo espiritual y lo divino
30. Es imposible que alguno de mis hijos se olvide de Mí, pues lleva en su alma el Espíritu que es la luz de mi Espíritu, por medio del cual, tarde o temprano, deberá reconocerme.
31. Para unos es fácil penetrar en el sentido de mi Palabra y hallar allí la luz; pero para otros mi Palabra es un enigma.
32. Os digo que no todos en este tiempo pueden comprender la espiritualidad de mi mensaje. Aquellos que no puedan hacerlo tendrán que esperar tiempos nuevos para que su espíritu abra los ojos a la luz de mis revelaciones. (36, 4-6)
33. Cuando os digo que mi sabiduría será vuestra, ¿creéis que una sola vida terrenal puede bastar para experimentar todo lo que tengo que revelaros? Si os digo que no podéis alcanzar la ciencia humana sin recorrer el largo camino del desarrollo, aún menos podéis adquirir el conocimiento de lo espiritual sin un desarrollo completo de vuestra alma.
34. No opongo la espiritualización a la ciencia, pues ese error fue el de los hombres, nunca el mío. Al contrario, os enseño a armonizar lo espiritual con lo material, lo humano con lo divino, lo perecedero con lo eterno. Sin embargo, os explico que para caminar por los senderos de la vida, primero hay que conocer el camino que os traza el Espíritu, cuya Ley espiritual emana del Espíritu Divino. (79, 38-39)
35. Habéis caído tan bajo y os habéis alejado tanto de lo espiritual, que consideráis sobrenatural todo aquello que —por pertenecer al Espíritu— es completamente natural. Así llamáis sobrenatural a lo divino, y del mismo modo veis todo lo que pertenece a vuestro espíritu, y eso es un error.
36. La razón de ello es que solo veis y percibís lo que está al alcance de vuestros sentidos o de vuestra inteligencia humana, y habéis considerado sobrenatural aquello que está más allá de los sentidos y del entendimiento. (273, 1)
37. Tanto el hombre que busca la luz del conocimiento en la naturaleza como aquel que busca mi sabiduría en las revelaciones espirituales, debe recorrer por sí mismo el camino en el que encontrará todas aquellas verdades que no puede descubrir por otros senderos. Precisamente por eso he enviado a vuestra alma a vivir una vida tras otra aquí en la Tierra, para que, gracias a su desarrollo y a su experiencia, descubra todo lo que hay en ella y en lo que la rodea.
38. Si queréis, examinad a fondo mis palabras, pero después estudiad y observad la vida desde su perspectiva, para que podáis constatar la verdad que está contenida en todo lo que os he dicho.
39. Habrá ocasiones en las que os parezca que existe una contradicción entre lo que os digo hoy y lo que se os reveló en tiempos pasados, pero no la hay. Son los hombres los que están sumidos en el error. Pero ahora todos llegarán a la luz. (105, 54-56)
Requisitos para el conocimiento espiritual
40. La humildad es la luz del alma, y por el contrario, la falta de ella es oscuridad en ella. La vanidad es fruto de la ignorancia. Quien es grande por el conocimiento y respetado por la virtud, posee la verdadera modestia y la humildad espiritual. (101, 61)
41. Dejad que todos los malos pensamientos se alejen de vosotros y revestíos de pensamientos nobles. La felicidad no reside en lo que se posee materialmente, sino en lo que se reconoce espiritualmente. Reconocer es poseer y actuar en consecuencia.
42. Quien posee el conocimiento verdadero tiene un espíritu humilde. No se enorgullece de la sabiduría terrenal, que solo aspira a conocerlo todo (lo terrenal) y niega todo lo que no ha comprendido. Quien lleva en su interior la luz del conocimiento inspirado es capaz de recibir revelaciones en el momento oportuno, al igual que sabe esperarlas. Muchos se han llamado eruditos, pero el sol, que brilla día tras día en toda su plenitud, ha sido para ellos un misterio.
43. Muchos han creído saberlo todo, pero en verdad os digo que la hormiga, que cruza imperceptiblemente su camino, encierra para ellos también un misterio insondable.
44. Los hombres podrán investigar muchos milagros de la naturaleza, pero mientras no lo hagan por el camino del amor divino, no alcanzarán la verdadera sabiduría que se encuentra en la vida inmortal del alma. (139, 67-70)
La necesaria ampliación de la conciencia del hombre
45. Desde el principio concedí al hombre la libertad de pensamiento. Pero siempre ha sido esclavo —a veces por fanatismo y en otros casos como esclavo de las falsas cosmovisiones del faraón y del emperador. Esa es la razón por la que en esta época se encuentra deslumbrado ante la libertad que el espíritu alcanza ahora y ante la luminosidad que se presenta ante sus ojos. Porque su entendimiento aún no está acostumbrado a esta libertad.
46. El hombre había mermado la fuerza de su entendimiento para lo espiritual y, por eso, cayó en el fanatismo, siguió caminos tortuosos y fue como una sombra de la voluntad ajena.
47. Había perdido su libertad, no era dueño ni de sí mismo ni de sus pensamientos.
48. Pero ahora ha llegado la era de la luz, el tiempo en que debéis romper las cadenas y desplegar las alas para elevaros libremente hacia el infinito en el anhelo de la verdad. (239, 4-7)
49. Este siglo en el que vivís presenta dos aspectos: uno es el desarrollo del entendimiento, y el otro, el estancamiento espiritual.
50. En verdad, la luz divina resplandece sobre las facultades del entendimiento, y de ahí brota mi gran inspiración, cuyos frutos asombran a la humanidad; pues el entendimiento anhela ahora la libertad y la ampliación del conocimiento. El hombre se sumerge en el estudio de la naturaleza, investiga, descubre, se regocija, se maravilla, pero nunca vacila.
51. Pero cada vez que surge en él el pensamiento de aclarar la relación con lo espiritual, con la verdad que se encuentra más allá de la materia que conoce, se muestra temeroso, tiene miedo de adentrarse en lo desconocido, en lo que considera prohibido, en lo que (en su opinión) solo corresponde a seres elevados y dignos de investigar los misterios de Dios.
52. Ahí se ha mostrado débil y necio, incapaz de superar con fuerza de voluntad los prejuicios que lo oprimían. Ahí se ha demostrado que es esclavo de interpretaciones retorcidas.
53. El desarrollo de la inteligencia humana nunca será completo mientras esta no se desarrolle también en el plano anímico. Reconoced cuán grande es el atraso de vuestra alma, porque os habéis dedicado únicamente al conocimiento de la vida terrenal.
54. El hombre es esclavo de la voluntad ajena, víctima de maleficios, condenas y amenazas. Pero, ¿qué se ha logrado con ello? Que renuncie a todos sus deseos de comprender y alcanzar el conocimiento supremo que el hombre debe poseer; que se impida a sí mismo poder esclarecer lo que, absurdamente, siempre ha considerado un misterio: la vida espiritual.
55. ¿Creéis que la vida del alma será para el hombre en la Tierra un enigma eterno? Si así lo pensáis, estáis en un gran error. En verdad os digo que, mientras no conozcáis vuestro origen y no sepáis nada de lo que se refiere al Espíritu, por mucho que progresen vuestras ciencias, no seréis más que criaturas que habitan en un mundo miserable entre plantas y animales. Seguiréis combatiéndoos en vuestras guerras, y el dolor seguirá reinando sobre vuestra vida.
56. Si no descubrís lo que lleváis en vuestro ser, ni descubrís en vuestro prójimo al hermano espiritual que habita en cada uno, ¿podéis realmente amaros? No, hijos de los hombres, aunque digáis que me conocéis y me seguís. Si tomáis mi enseñanza a la ligera, vuestra fe, vuestro conocimiento y vuestro amor serán falsos. (271, 39-45)
57. En Mí encontrarán los hombres el valor para liberarse del yugo de su ignorancia.
58. ¿Cómo podéis esperar que haya paz en la Tierra y cesen las guerras, que los hombres se renueven y disminuya el pecado, si carecen de conocimiento espiritual, que es el requisito previo, el origen y el fundamento de la vida?
59. En verdad os digo que mientras no se comprenda ni se siga mi verdad, vuestra existencia en la Tierra será como un edificio construido sobre arenas movedizas. (273, 24-26)
60. Yo le digo al hombre que es un desconocido para sí mismo, porque no ha penetrado en su interior, porque no conoce su misterio, porque no conoce su verdadera esencia. Pero en este tiempo quiero enseñarle el contenido del libro que durante tanto tiempo le ha estado cerrado, donde se guardan todos los secretos que ya os prometí esclarecer en el «Segundo Tiempo» con la luz de mi Espíritu.
61. Ahora os conoceréis verdaderamente a vosotros mismos y penetraréis en lo más profundo de vuestro espíritu. Entonces podréis decir que empezáis a saber quiénes sois.
62. El hombre conocerá su origen, su destino, su misión, sus capacidades y toda esa vida infinita y eterna que vive y se teje a su alrededor. Ya no podrá hacer daño a su prójimo, ya no podrá poner en peligro la existencia de sus semejantes, ni se atreverá a profanar nada de todo lo que le rodea, porque habrá llegado al reconocimiento de que todo es sagrado.
63. Reconocerá lo que su alma contiene y esconde, y entonces tendrá una idea clara y una fe profunda en que —puesto que el alma es maravillosa— también debe de ser maravillosa la morada que su Padre le ha destinado en la eternidad. (287, 4-6)

