es-Capítulo 45 - Predestinación, sentido y cumplimiento en la vida

La providencia y el designio de Dios en el destino humano
1. Ahora es el tiempo de la luz, en el que el hombre, además de creer, comprenderá, fundamentará y sentirá mi verdad.
2. El propósito de mi enseñanza es convencer a todos de que nadie vino a este mundo sin una razón válida, de que esa razón es el amor divino, y de que el destino de todos los hombres consiste en cumplir una misión de amor.
3. En todos los tiempos, desde el principio, los hombres se han preguntado: «¿Quién soy? ¿A quién le debo la vida? ¿Por qué existo? ¿Para qué he venido aquí y adónde voy?».
4. Para una parte de sus incertidumbres y de su falta de conocimiento, han obtenido la respuesta en mis explicaciones y a través de sus reflexiones sobre lo que os he revelado a lo largo del tiempo.
5. Pero algunos creen ya saberlo todo; sin embargo, os digo que están sumidos en un gran error, porque lo que se guarda en el libro de la sabiduría de Dios no puede ser descubierto por los hombres mientras no les sea revelado; y hay mucho lo que contiene este libro de la Sabiduría Divina, su contenido es infinito. (261, 4-6)
6. El destino tiene la misericordia que Dios ha puesto en él. El destino de los hombres está lleno de bondad divina.
7. A menudo no encontráis esta bondad porque no sabéis buscarla.
8. Si dentro del destino trazado por Mí para cada alma os abrís un camino duro y amargo, Yo procuro suavizarlo, pero nunca aumentar su amargura.
9. Los hombres se necesitan unos a otros en el mundo; nadie sobra y nadie falta. Todas las vidas son necesarias unas para otras para la complementariedad y la armonía de su existencia.
10. Los pobres necesitan a los ricos y estos a aquellos. Los malvados necesitan a los buenos y estos a los primeros. Los ignorantes necesitan a los sabios, y los sabios a los ignorantes. Los pequeños necesitan a los mayores, y estos, a su vez, necesitan a los niños.
11. Cada uno de vosotros ha sido colocado en este mundo por la sabiduría de Dios en su lugar y cerca de aquel con quien debe estar. A cada persona se le ha asignado el círculo en el que debe vivir y en el que hay almas encarnadas y desencarnadas con las que debe convivir.
12. Así, cada uno en su camino, iréis encontrando poco a poco a todos aquellos cuya tarea es enseñaros el amor que os eleva; de otros recibiréis dolor, que os purificará. Unos os causarán sufrimiento porque así lo necesitáis, mientras que otros os darán su amor para compensar vuestras amarguras; pero todos tienen un mensaje para vosotros, una lección que debéis comprender y aprovechar.
13. No olvidéis que cada alma encarnada y desencarnada que se cruza en vuestro camino de alguna forma os ayuda en vuestro destino.
14. ¡Cuántas almas de luz he enviado al mundo para vosotros, y no os habéis detenido a bendecir mi amor por vosotros!
15. A muchas almas que os envié no les prestasteis atención, sin daros cuenta de que formaban parte de vuestro destino; pero como no supisteis acogerlas, os quedasteis con las manos vacías y más tarde tuvisteis que derramar lágrimas de arrepentimiento.
16. Humanidad, tu destino es estar en armonía con todo lo creado. Esta armonía de la que os hablo es la mayor de todas las leyes, pues en ella halláis la comunión perfecta con Dios y sus obras. (11, 10-16, 22-25)
17. Quien niega su destino, rechaza el nombre de honor de «hijo de mi Divinidad». Si no cree en mi existencia, no puede tener fe en mi amor.
18. Si para algunos esta vida ha sido sumamente amarga y dolorosa, sabed que esta existencia no es la única, que solo en apariencia es larga y que en el destino de cada criatura hay un misterio en el que solo Yo puedo penetrar. (54, 8-9)
19. La existencia de un ser humano en la Tierra no es más que un instante en la eternidad, un soplo de vida que anima al hombre por un tiempo y se aleja de inmediato, para regresar más tarde y dar aliento a un nuevo cuerpo. (12, 4)
20. A cada uno le está destinado lo que le ha de corresponder durante su camino en la vida. Mientras que unos lo aceptan y lo aprovechan en el momento oportuno, otros lo desperdician, y algunos ni siquiera han sabido prepararse para recibirlo. Pero al regresar al mundo espiritual, tomaron conciencia de todo lo que les estaba destinado y de lo que no supieron ni alcanzar ni ganarse. (57, 31)
21. Nadie ha nacido por casualidad, nadie ha sido creado al azar. Entendedme y reconoceréis que nadie es libre en su camino de la vida, que existe una ley que guía y gobierna todos los destinos. (110, 29)
22. El hombre cree actuar según su voluntad, cree estar libre de toda influencia superior sobre él y, finalmente, se considera independiente y artífice de su propio destino, sin sospechar que llegará la hora en que todos comprenderán que fue mi voluntad la que se cumplió en ellos. (79, 40)
23. Ganad una buena recompensa cultivando un buen fruto para vuestros semejantes. Preparaos para los tiempos venideros, pues antes de mi partida aún habrá discordia entre vosotros, porque la tentación se acercará a todos vosotros. Debéis estar alerta. Orad y poned en práctica mi enseñanza. En verdad os digo que estos breves momentos que dedicáis a la práctica del bien harán sentir sus efectos benéficos aún en muchas de las generaciones que vendrán después de vosotros. Nadie fue capaz ni será jamás capaz de determinar su propio destino; esto me corresponde solo a Mí. Confiad en mi voluntad y recorreréis el camino de la vida hasta el final sin mayores dificultades.
24. Entended bien cuando os digo que ninguna hoja del árbol se mueve sin mi voluntad; entonces sabréis cuándo soy Yo quien os pone a prueba y cuándo vaciáis vuestro cáliz de sufrimiento —para luego culparme a Mí. Entonces os convertís en jueces y me hacéis al acusado.
25. Reconoced vuestros errores y corregidlos. Aprended a perdonar los errores de vuestros semejantes, y si no podéis corregirlos, al menos extendid sobre ellos un velo de indulgencia. (64, 43-44)
26. No seáis fatalistas que se reafirman en la convicción de que vuestro destino corresponde exactamente a lo que Dios puso en vuestro camino, y que si sufrís es porque así estaba escrito, y si os alegráis, la razón es que igualmente así estaba escrito. Os he convencido de que cosecharéis lo que habéis sembrado.
27. Pero escuchad bien ahora: en algunas ocasiones recibiréis la cosecha de inmediato, y en otras ocasiones tendréis que entrar en una nueva existencia para segar y cosechar vuestra siembra. Reflexionad bien sobre lo que acabo de deciros, y eliminaréis muchos juicios erróneos sobre mi justicia y muchas confusiones. (195, 53)
En la escuela de la vida
28. Los hombres son como niños que no reflexionan sobre las consecuencias de sus actos y, por eso, no comprenden que una piedra con la que tropiezan en su camino no es más que un obstáculo que el Maestro ha puesto para detener su carrera irreflexiva o para evitarles tomar una mala decisión.
29. Quiero que de ahora en adelante os comportéis como adultos, que meditéis vuestras obras, vuestras acciones, que sopeséis vuestras palabras. Este es el camino para traer sabiduría y justicia a vuestra vida. Además, debéis reflexionar sobre el hecho de que la vida es una prueba inmensa y constante para el alma.
30. En mi camino nadie perece, y aunque hay ocasiones en las que el hombre, abrumado por el peso de la cruz, se derrumba, una fuerza superior lo levanta de nuevo y lo anima. Esta fuerza brota de la fe. (167, 55-57)
31. De la comprensión que los hombres obtengan de estas enseñanzas y de la obediencia a las leyes que rigen el universo depende su felicidad, de la cual unos creen que no existe en la Tierra, y otros creen que solo Yo la poseo en abundancia, pero que muy bien se manifiesta en la paz de vuestra alma.
32. Ahora sabes, oh pueblo amado, que tu felicidad está en ti mismo, para que enseñes a los hombres que en el fondo de su ser, donde según ellos solo hay amargura, odio y rencor, arrepentimiento y lágrimas, existe una luz que nada puede extinguir, que es la del Espíritu. (178, 6-7)
33. Vuestro pasado espiritual no es conocido por vuestra «carne». Lo dejo grabado en vuestra alma para que sea como un libro abierto y os sea revelado por el Espíritu y la intuición. Esta es mi justicia, que —en lugar de condenaros— os da la oportunidad de reparar la falta o de corregir un error.
34. Si el pasado se borrara de vuestra alma, tendríais que pasar de nuevo por las pruebas ya vividas; pero si escucháis la voz de vuestra experiencia y os dejáis iluminar por esta luz, reconoceréis vuestro camino con mayor claridad y veréis el horizonte más resplandeciente. (84, 46)
Sentido y valor de la vida humana
35. Sabed que el estado natural del hombre es el de la bondad, la paz del alma y la armonía con todo lo que le rodea. Quien se mantenga constante en el ejercicio de estas virtudes durante la vida, camina por el verdadero sendero que le llevará al conocimiento de Dios.
36. Pero si os apartáis de este camino y olvidáis la ley que debe guiar vuestras acciones, tendréis que reparar entre lágrimas los momentos que hayáis vivido alejados del camino del éxtasis espiritual, que es el estado natural en el que el hombre debe permanecer siempre. (20, 20)
37. Muchas personas se han acostumbrado tanto al mundo de pecados y sufrimientos en el que vivís, que piensan que esta vida es la más natural, que la Tierra está destinada a ser un valle de lágrimas y que nunca podrá albergar paz, concordia y progreso espiritual.
38. Aquellas personas que piensan así están sumidas en el sueño de la ignorancia. Se equivoca quien cree que este mundo fue destinado por Mí a ser un valle de lágrimas y expiación. El Edén que ofrecí a los hombres puede y debe volver, pues todo lo que he creado es vida y amor.
39. Por eso se equivoca quien afirma que el mundo fue destinado por Dios como lugar de dolores humanos. En cambio, deberían decir que ellos mismos lo condenaron a una misión de juicio, cuando en realidad fue creado para la alegría y el descanso de las almas encarnadas.
40. Nadie estaba predestinado al pecado, aunque todo fue previsto para salvar al hombre de sus caídas.
41. El hombre no quiso elevarse mediante el amor, ni quiso hacerse sabio cumpliendo mi ley; y olvidó que mi justicia, de la que siempre trató de evadirse, lo protege, porque mi justicia brota del amor perfecto. (169, 10-13)
42. Si escudriñáis mi Palabra, comprenderéis que la intención del Padre, cuando os envió al mundo para recorrer sus caminos llenos de peligros y tentaciones, no era que os extraviaseis en ellos. Pues estaban dispuestos de antemano para que en ellos recibierais las lecciones necesarias para el desarrollo del alma, para daros la experiencia que os faltaba y, finalmente, para que regresaseis a Mí llenos de luz.
43. Cuando vuestro espíritu salió de Mí, era como una chispa que los vientos debían convertir en llama, para que al regresar a Mí vuestra luz se uniera a la de la Divinidad.
44. Os hablo desde la cima de la Nueva Montaña. Allí os espero, y en verdad os digo: el día de vuestra llegada habrá una fiesta en este Reino.
45. Llegáis allí por el camino del dolor, expiando así vuestras faltas —un camino que no tracé Yo, sino que el hombre ha creado. Por ese sendero me hicisteis recorrer también a Mí. Pero desde entonces, el camino del sacrificio y del dolor ha sido glorificado por mi sangre. (180, 64-65)
46. El hombre comprenderá finalmente que su reino tampoco es de este mundo, que su cuerpo o su envoltura humana no es más que el instrumento a través de cuyos sentidos su espíritu percibe este mundo de pruebas y de reparación. Experimentará finalmente que esta vida no es más que una gran lección, ilustrada con figuras e imágenes maravillosas, para que los discípulos, es decir, todos los seres humanos, puedan comprender mejor las lecciones que la vida les da, a través de las cuales, si son capaces de valorarlas correctamente, alcanzarán el desarrollo de su alma y comprenderán el sentido de la lucha que los fortalece: el dolor que los pule, la penuria que los ennoblece, el conocimiento que los ilumina y el amor que los eleva.
47. Si esta existencia fuera la única —en verdad os digo que ya hace tiempo habría eliminado de ella el dolor, pues sería injusto que hubierais venido a este mundo solo para beber un cáliz de sufrimiento. Pero los que hoy sufren y lloran lo hacen porque antes disfrutaron con desenfreno. Pero este dolor los purificará y los hará dignos de ascender y disfrutar en forma más pura en las moradas del Señor. (194, 34-35)
48. La prueba que conlleva la vida del hombre es tan dura que es necesario endulzarla con todos aquellos placeres espirituales y físicos que hacen que el peso de su cruz le resulte más llevadero y más agradable.
49. Bendigo a todos aquellos que encuentran en el calor de su hogar las mayores alegrías de su existencia y que se esfuerzan por convertir en un servicio a Dios el amor de los padres hacia los hijos, el amor de los hijos hacia los padres y el amor entre hermanos. Porque esa unidad, esa armonía y esa paz se asemejan a la armonía que existe entre el Padre Universal y su familia espiritual.
50. En esos hogares resplandece la luz del alma, mora la paz de mi Reino, y cuando llegan los sufrimientos, son más fáciles de soportar, y los momentos de prueba son menos amargos.
51. Aún más meritorios son aquellos que buscan en ello la satisfacción de proporcionársela a los demás, y que se regocijan en la sana alegría de sus semejantes. Estos son apóstoles de la alegría, y cumplen una gran misión.
52. En verdad os digo que si supierais buscar momentos de satisfacción y alegría, así como guardar horas de paz interior, los tendríais todos los días de vuestra existencia terrenal. Pero para ello debéis, ante todo, elevar vuestra alma e , hacer que vuestros sentimientos y vuestra forma de pensar sobre la vida sean más generosos.
53. Este mensaje que os envío a través de mi Palabra está lleno de luz que iluminará vuestro camino y dará a vuestro ser el desarrollo ascendente que os enseñará a vivir en paz y a disfrutar sanamente de todo aquello con lo que he bendecido vuestra existencia.
54. Esta humanidad aún debe luchar mucho para combatir las sombras del dolor y superar su inclinación hacia los placeres falsos y las satisfacciones engañosas. Tendrá que luchar contra su fanatismo religioso, que le impide reconocer la verdad; tendrá que luchar contra el fatalismo que le hace creer que todo va hacia la destrucción definitiva de la que nadie puede salvarse, y tendrá que luchar contra su materialismo, que le hace buscar solo placeres efímeros —placeres sensoriales que precipitan al alma en un abismo de vicios, de dolor, de desesperación y de tinieblas.
55. Os doy mi luz para que salgáis de las sombras y descubráis por fin, en este planeta que habéis convertido en un valle de lágrimas, las verdaderas delicias del alma y del corazón, junto a las cuales todas las demás alegrías son pequeñas e insignificantes. (303, 28-33)

