es-Capítulo 53 - Ha llegado el tiempo del juicio

XII Juicio y purificación de la humanidad
La cosecha de los frutos de la siembra humana
1. Amados discípulos, estos son tiempos de juicio para la humanidad. El plazo ha expirado para que comencéis a pagar vuestras deudas. Ahora recogéis la cosecha de las siembras pasadas, el resultado o las consecuencias de vuestras obras.
2. El hombre dispone de un tiempo para realizar su obra y de otro para responder de lo que hizo; este último es el tiempo en el que vivís. Por eso todos sufrís y lloráis. Así como vosotros tenéis un tiempo de siembra y otro de cosecha, también Dios tiene uno que os concedió para cumplir su ley y otro para manifestar su justicia.
3. Vivís ahora en el tiempo del juicio divino. El dolor os hace llorar, la humanidad se purifica en sus propias lágrimas, pues nadie queda exento de la reparación.
4. Son tiempos de juicio en los que debéis reflexionar sobre vuestro destino, para que, mediante la contemplación y la espiritualización, escuchéis la voz de la conciencia, que no engaña ni miente, sino que os guía por el camino de la paz. (11, 58-61)
5. Este es el tiempo del juicio para la humanidad. Hombre por hombre, pueblo por pueblo y nación por nación son juzgados por mi Divinidad. Sin embargo, los hombres no se han dado cuenta de ello, ni saben en qué tiempo viven. Por eso he venido en el Espíritu y he enviado mi rayo sobre el entendimiento humano, y por medio de él os he revelado quién os habla, en qué tiempo vivís y cuál es vuestra tarea. (51, 61)
6. En verdad os digo: ya vivís en el «Día del Señor», ya estáis bajo su juicio. Los vivos y los muertos están siendo juzgados en este momento; las obras pasadas y presentes se pesan en esta balanza del juicio. Abrid los ojos para que seáis testigos de que la Justicia Divina se hace sentir en todas partes. (76, 44)
7. Desde la antigüedad os he hablado de un juicio, y ahora ha llegado el tiempo anunciado, que los profetas representaron como si fuera un solo día.
8. La palabra de vuestro Dios es palabra de Rey y no se retira. ¿Qué importa que hayan transcurrido miles de años sobre ella? La voluntad del Padre es inmutable y debe cumplirse.
9. Si los hombres, además de creer en mi palabra, supieran velar y orar, nunca serían tomados por sorpresa. Pero son infieles, olvidadizos, incrédulos, y cuando llega la prueba, la atribuyen al castigo, a la venganza o a la ira de Dios. Por eso os digo que toda prueba es anunciada de antemano, para que estéis preparados. Por eso debéis estar siempre despiertos.
10. El diluvio, la destrucción de las ciudades por el fuego, las incursiones enemigas, las plagas, las epidemias, las hambrunas y otras aflicciones fueron anunciadas de antemano a todos los pueblos de la Tierra, para que os preparaseis y no fueses sorprendidos. Al igual que hoy, del Amor de Dios siempre ha descendido un mensaje de vigilancia y preparación, para que los hombres despierten, se preparen y se fortalezcan. (24, 74-77)
11. Os digo: aunque es cierto que a este mundo le esperan pruebas muy grandes, los días de dolor se acortarán; pues el sufrimiento de los hombres será tan grande que hará que despierten, alcen sus ojos hacia Mí y escuchen la voz de su conciencia, que les exigirá el cumplimiento de mi Ley.
12. Mi justicia erradicará todo el mal que existe en este mundo. Antes lo examinaré todo: las comunidades religiosas, las ciencias y las instituciones sociales, y entonces la hoz de la Justicia Divina pasará por encima de ello, cortará la cizaña y dejará el trigo. Cada buena semilla que encuentre en el corazón de los hombres la conservaré, para que siga germinando en las almas de los hombres. (119, 10-11)
Purificación de la humanidad en el Juicio
13. ¿Cuánto tiempo más tendrán que evolucionar los hombres para que comprendan mi amor y sientan mi presencia a través de la conciencia? Cuando los hombres escuchen mi voz que les aconseja y cumplan mi ley, será una señal de que para ellos han terminado los tiempos del materialismo.
14. Por el momento, aún deben ser azotados de muchas formas por las fuerzas de la naturaleza, hasta que se convenzan de que existen fuerzas superiores ante las cuales el materialismo del hombre es muy pequeño.
15. La tierra temblará, el agua purificará a la humanidad y el fuego la purificará.
16. Todos los elementos y fuerzas de la naturaleza se harán sentir en la Tierra, donde los seres humanos no han sabido vivir en armonía con la vida que los rodea.
17. Con ello, la naturaleza no busca la destrucción de quienes la profanan; solo busca la armonía entre el hombre y todas las criaturas.
18. Si su juicio se manifiesta cada vez con mayor intensidad, es porque las transgresiones de los hombres y su falta de conformidad con las leyes también se han agravado. (40, 20-25)
19. La mano del hombre ha provocado el juicio sobre sí mismo. En su cerebro se desata una tormenta, en su corazón se desata una tempestad, y todo esto se manifiesta también en la naturaleza. Sus elementos se han desatado, las estaciones se vuelven hostiles, surgen plagas y se multiplican, y ello se debe a que vuestros pecados crecen y provocan enfermedades, y a que la ciencia necia y presuntuosa no reconoce el orden establecido por el Creador.
20. Si solo os dijera esto, no lo creeríais. Por eso es necesario que podáis palpar con vuestras propias manos el resultado de vuestras obras, para que os decepcione. Precisamente ahora habéis llegado a ese momento de vuestra vida en el que experimentáis el resultado de todo lo que habéis sembrado. (100, 6-7)
21. La vida en la Tierra siempre ha estado acompañada de pruebas y expiación para el hombre; pero nunca este camino de desarrollo había estado tan lleno de dolor como ahora, nunca el cáliz había estado tan lleno de amargura.
22. En estos tiempos, los hombres no esperan a la edad adulta para enfrentarse a la lucha de la vida. Cuántas criaturas conocen ya desde la infancia las decepciones, el yugo, los golpes, los obstáculos y los fracasos. Puedo deciros aún más: en estos tiempos, el dolor del hombre comienza incluso antes de que nazca, es decir, ya en el seno de su madre.
23. ¡Grande es el deber de expiación de los seres que vienen a la Tierra en estos tiempos! Pero debéis recordar que todo el sufrimiento que existe en el mundo es obra del hombre. ¿Hay mayor perfección en mi justicia que permitir que aquellos mismos que sembraron el camino de la vida con espinas tengan ahora que cosecharlas? (115, 35-37)
24. No podéis comprender mi plan universal de redención; pero os doy a conocer una parte de él para que participéis en mi obra.
25. Solo Yo conozco el significado del momento en que vive el mundo. Ningún ser humano es capaz de comprender la realidad de esta hora.
26. Desde sus primeros tiempos, los hombres se han mancillado sin cesar, hasta que oscurecieron sus sentimientos y su alma, y se crearon una vida enferma, inquieta y triste. Pero ahora ha llegado la hora de la purificación. (274, 11-12)
27. Para todas las almas ha llegado el tiempo de la cosecha, y por eso veis confusión entre los hombres. Pero en verdad os digo que en este caos cada uno cosechará su propia semilla.
28. Pero ¿qué será de aquellos de mis hijos que han infringido mi Ley continuamente? En verdad: todos los que duermen y no quieren estudiar ni tomar en serio mis enseñanzas serán arrastrados por las pruebas como por un torbellino que los derriba. Pero para todos aquellos que han seguido mis instrucciones, será como un estímulo para el cumplimiento de su deber, como una hermosa recompensa que Dios les concede. (310, 7)
29. En este tiempo, aquel que no esté dispuesto a renovarse tendrá que conocer las mayores amarguras y será retirado de la Tierra, con lo que perderá la preciosa oportunidad de expiar sus faltas y reconciliarse con la Ley, la Verdad y la Vida.
30. En cambio, aquellos que pasen de esta vida material a la Patria Espiritual con la paz y la satisfacción que da el deber cumplido, se sentirán iluminados por mi luz; pero si pertenecen a los que deben reencarnarse de nuevo, Yo los prepararé antes de que regresen a la vida humana, para que resuciten a ella purificados, más espiritualizados y con mayor sabiduría. (91, 38-39)
El amor de Dios en el Juicio
31. El dolor ha derramado todo su contenido sobre el mundo y se hace sentir de mil formas diferentes.
32. ¡Con qué terrible ajetreo vives, humanidad! ¡Con qué esfuerzo amasas la masa del pan de cada día! Por eso los hombres se desgastan antes de tiempo, las mujeres envejecen prematuramente, las muchachas se marchitan en plena floración y los niños se vuelven insensibles a tierna edad.
33. Una época de dolor, amargura y pruebas es este tiempo en el que ahora vivís. Sin embargo, Yo quiero que encontréis la paz, que alcancéis la armonía, que expulséis el dolor. Para ello me muestro en el Espíritu y os envío mi Palabra, que es un rocío de consuelo, de sanación y de paz para vuestra alma.
34. Escuchad mi palabra, que es resurrección y vida. En ella recuperaréis la fe, la salud y la alegría para luchar y para vivir. (132, 42-45)
35. Hoy es un tiempo de gran reparación para el alma. Mi juicio se ha abierto, y las obras de cada uno han sido puestas en una balanza. Aunque este juicio sea duro y doloroso para las almas, el Padre está cerca de ellas, quien es más Padre amoroso que juez. También os rodea el amor de María, vuestra intercesora. (153, 16)
36. Mi justicia ha llegado, humanidad; ella humillará la soberbia del hombre para hacerle comprender cuán pequeño es en su maldad y su materialismo.
37. Sí, pueblo, derribaré al hombre en su falsa grandeza, porque quiero que contemple mi luz y se levante, para que sea grande en la verdad. Porque quiero que estéis llenos de luz, generosidad, bondad, fuerza y sabiduría. (285, 15-16)
38. La humanidad no me reconoce y niega mi presencia en este tiempo. Pero les haré ver que manifiesto mi justicia con amor y misericordia, que no vengo con el azote para causarles dolor, sino que solo quiero elevarlos a la vida de la gracia y purificarlos con el agua cristalina que es mi Palabra, mi Verdad. 39. El mundo no ha aprendido mi enseñanza y ha alimentado su idolatría y su fanatismo. Por eso, ahora atraviesa el gran crisol y bebe el cáliz del sufrimiento; pues su materialismo lo ha alejado de Mí. (334, 29-30)
40. Ahora la humanidad, dividida en pueblos, razas, lenguas y colores de piel, recibe de mi Espíritu Divino su respectiva parte del juicio, las pruebas que le corresponden a cada uno, la lucha, el crisol y la expiación que he previsto para cada ser humano y cada raza.
41. Pero sabéis que mi juicio tiene como fundamento el amor, que las pruebas que el Padre envía a los hombres son pruebas de amor —que todo se conduce hacia la salvación, hacia el bien, aunque en estas aflicciones parezca haber desgracia, fatalidad o miseria.
42. Detrás de todo ello está la vida, la preservación del alma, la redención de la misma. El Padre espera siempre al «hijo pródigo» para abrazarlo con el mayor amor. (328, 11)

