es-Capítulo 57 - Conversión y cambio en todos los ámbitos

01.04.2024

Nuevos y más profundos conocimientos 

1. Se acerca el momento en que las revelaciones espirituales revelarán a los hombres el camino luminoso, para que conozcan los misterios que se ocultan en el seno de la Creación.

2. La luz de mi Espíritu os revelará la forma de adquirir la verdadera ciencia, que permite al hombre ser reconocido por las criaturas que le rodean y por las fuerzas naturales de la Creación, y obtener su obediencia, con lo cual se cumple mi voluntad de que el hombre se someta a la Tierra. Pero esto solo ocurrirá cuando el alma del hombre, iluminada por el Espíritu, haya impuesto su poder y su luz a las debilidades del cuerpo. (22, 19)

3. Ya se acerca el día en que los hombres comprenderán el significado que tiene el alma, pues muchos que se creen creyentes no creen, y otros que creen ver, no ven. Pero una vez que capten la verdad, reconocerán que sería infantil, injusto e irracional seguir alimentando con los frutos del mundo a un ser e , que pertenece a otra vida.

4. Entonces buscarán la luz en las religiones, y en su angustia anímica y su anhelante deseo de encontrar la verdad, eliminarán lo falso de las enseñanzas y erradicarán todo lo superficial y lo externo que encuentren en los diversos cultos, hasta descubrir el núcleo divino del ser. (103, 42)

5. La humanidad se cansará sin duda de seguir sembrando odio, violencia y egoísmo. Cada semilla de odio que siembre se multiplicará de tal manera que sus fuerzas no bastarán para recoger su cosecha.

6. Este resultado imprevisto y que excede su poder humano la detendrá en su carrera vertiginosa y enloquecedora. Después de eso, Yo obraré un milagro en todos los corazones, haciendo florecer allí el amor al prójimo donde antes solo había egoísmo.

7. Los hombres volverán a reconocer en Mí toda perfección, omnisciencia y justicia suprema. Recordarán que Jesús dijo: «Ninguna hoja del árbol se mueve sin la voluntad del Padre». Porque hoy, según la opinión del mundo, la hoja del árbol, los seres vivos y las estrellas se mueven al azar. (71, 30)

8. Cuando mi voz se haga oír espiritualmente en la humanidad, los hombres sentirán vibrar algo que siempre ha estado en ellos, aunque no pudiera manifestarse libremente. Será el espíritu el que, animado por la voz de su Señor, se erguirá y responderá a mi llamada.

9. Entonces comenzará una nueva era en la Tierra, pues ya no contemplaréis la vida desde abajo, sino que la mirad, la reconoceréis y la disfrutaréis desde las alturas de vuestra elevación espiritual. (321, 38-39)

10. Solo cuando ya no sea el entendimiento el que impulse al espíritu a la observación y a la profundización en la ciencia, sino que sea el espíritu el que eleve y guíe al entendimiento, descubrirá el hombre lo que ahora le parece inescrutable y que, sin embargo, está destinado a serle revelado tan pronto como haya espiritualizado su inteligencia. (295, 37)

11. Os he dicho que llegará el momento en que la luz aparecerá en todos los lugares, en todos los países, en todos los continentes. Esa luz resplandecerá de acuerdo con la formación espiritual del ser humano. Pero a través de ella se formará una idea nueva y más acertada de la Creación, un nuevo concepto de espiritualidad. De este modo comenzará una nueva etapa de desarrollo espiritual y anímico. (200, 41)

12. Cuando los hombres lleguen a pensar universalmente en el amor, cada uno se esforzará por perfeccionarse, por hacer más justicia a los demás y por servi . Todo temor al castigo será superfluo; el hombre obedecerá las leyes no por miedo, sino por convicción. Solo entonces se habrá desarrollado la humanidad anímica e intelectualmente. (291, 25)

13. Cuando esta semilla mía haya germinado en el corazón de los pueblos que conforman la humanidad, se producirá un cambio absoluto en la vida de las personas. Cuán grande será la diferencia que mostrarán tanto en su vida humana como en su adoración espiritual a Dios, si se compara la forma de vivir, creer, adorar, «luchar» y pensar de los hombres de tiempos pasados con la de aquellos que viven la espiritualidad.

14. De aquella época de fanatismo, idolatría, materialismo y dogmas de fe absurdos no quedará piedra sobre piedra. Todos los errores que vuestros antepasados y vosotros mismos leguéis a las generaciones venideras serán eliminados. Todo lo que no lleve en sí la esencia del bien y de la verdad no perdurará. Pero todo lo bueno que hayáis heredado, ellos lo conservarán.

15. Esta enseñanza, presentada en una forma más espiritual que en tiempos pasados, tendrá que luchar entre los hombres, los pueblos, las iglesias y las sectas para imponerse y afianzarse. Pero tan pronto como haya pasado el breve tiempo de la confusión, la paz llegará a los hombres, y estos se regocijarán al extraer de mi palabra el sentido que siempre ha encerrado en sí misma.

16. Las ideas sobre mi Divinidad, sobre la vida espiritual y sobre el propósito de vuestra existencia serán encauzadas por el camino correcto, porque cada persona será un buen intérprete de todo lo que os ha sido dicho por vuestro Maestro, sus mensajeros y profetas en parábolas y símbolos.

17. Esa forma de expresión fue comprendida por los hombres solo en parte. Era la enseñanza que les estaba destinada, acorde con su creciente capacidad de comprensión espiritual e intelectual. Pero como querían saberlo todo de inmediato, se enredaron en cada vez más contradicciones y concepciones erróneas, porque daban interpretaciones materiales a lo que solo podía interpretarse de manera espiritual. (329, 22-26)

Iluminación a través de personas enviadas por Dios

18. Os he prometido enviar espíritus de gran luz que vivirán entre vosotros. Estos solo esperan el momento de acercarse a la Tierra, encarnarse y cumplir una gran misión de restauración.

19. Cuando esos seres espirituales vivan entonces en este mundo, ¿qué tendréis que enseñarles? En verdad os digo: ¡nada! Porque vendrán a enseñar, no a aprender.

20. Os sorprenderá oírles hablar desde la infancia de cosas profundas, verles mantener conversaciones con científicos y teólogos, asombrando a los adultos con su experiencia y recomendando a los niños y jóvenes el camino recto.

21. Bienaventurado el hogar que acoge en su seno a uno de estos seres espirituales. ¡Cuán pesadas serán las cargas expiatorias que contraerán aquellos que traten de impedir el cumplimiento de la misión de mis mensajeros! (238, 30-31)

22. Os digo una vez más que en el mundo no os faltarán personas dotadas de gran luz, que iluminarán vuestro camino y sembrarán amor en vuestra vida.

23. La humanidad siempre ha contado con la presencia de esas personas en la Tierra, pero llegan tiempos en que vendrán al mundo grandes legiones de altos espíritus de luz que eliminarán el mundo falso que habéis creado, para erigir uno nuevo en el que se respire paz y reine la verdad.

24. Tendrán mucho que sufrir bajo la maldad de los hombres. Pero esto no es nada nuevo, pues ninguno de los mensajeros de Dios ha escapado a la persecución, a la burla y a las hostilidades. Deben venir al mundo y habitar en él, porque su presencia en la Tierra es necesaria.

25. Vendrán y se dirigirán con amor a los corazones de los hombres. Su palabra, impregnada de la justicia del Padre, golpeará la soberbia y el orgullo de todos aquellos que han sustituido el manto de la humildad de su alma por el traje de gala de la vanidad, la soberbia, el falso poder y la falsa gloria.

26. Estos serán los primeros en levantarse y señalar con el dedo tembloroso de ira a mis mensajeros. Pero esto servirá para que mis siervos, en cada prueba a la que sean sometidos, puedan dar grandes testimonios de la verdad que han traído al mundo.

27. Por el momento no sabéis por qué caminos de la vida humana se manifestarán. Pero os digo que unos aparecerán en el seno de las grandes comunidades religiosas. Estos lucharán por la unión y la armonía espiritual de todos los hombres.

28. Otros se levantarán entre los científicos y, con el fruto de sus inspiraciones, mostrarán que el verdadero fin último de la ciencia es el perfeccionamiento espiritual del hombre —y no su empobrecimiento y destrucción.

29. Así, en todos los ámbitos de la vida se manifestarán mis siervos, que llevan mi Ley en el corazón y que, con palabras y obras, confirmarán todo lo que os he dicho en este tiempo. (255, 43-47)

La transformación del hombre

30. Os anuncio proféticamente un mundo nuevo y una humanidad espiritualizada, pero cuando esta palabra se dé a conocer, tampoco se creerá en ella.

31. Generación tras generación pasará, la soberbia de los hombres desatará tormentas e inundaciones, epidemias y plagas, y el clamor de la humanidad sacudirá el espacio.

32. Sin embargo, tras todo esto, los nuevos habitantes de la Tierra comenzarán una vida de introspección y espiritualización, aprovechando el inmenso tesoro de experiencia que les legaron las generaciones pasadas, y la semilla divina comenzará a germinar.

33. En cada alma existe la semilla divina, pues ha surgido de Mí, y así como vuestros hijos heredan los rasgos o el carácter de sus padres, las almas revelarán finalmente lo que han heredado de su Padre Celestial: el amor. (320, 9-11)

34. Tras el nuevo diluvio, resplandecerá el arco iris como símbolo de la paz y de la nueva alianza que la humanidad celebrará espiritualmente con su Señor.

35. Debéis prepararos para una dura lucha, pues todos tendréis que luchar contra el dragón del mal, cuyas armas son la ambición de gloria, el odio, el poder terrenal, el desenfreno, la vanidad, el egoísmo, la mentira, la idolatría y el fanatismo —todas ellas fuerzas del mal nacidas del corazón humano—, contra las cuales tendréis que luchar con gran valor y fe hasta que las hayáis vencido.

36. Cuando el dragón de vuestras pasiones haya sido abatido por vuestras armas de luz, ante los ojos de los hombres surgirá un mundo nuevo —un mundo nuevo, aunque sea el mismo; pero aparecerá más bello. Porque entonces los hombres lo utilizarán para su bienestar y su progreso, infundiendo en todas sus acciones un ideal de espiritualización.

37. Los corazones se ennoblecerán, la mente de los hombres se iluminará, el espíritu podrá dar testimonio de su existencia. Todo lo bueno florecerá, todo lo que eleve servirá de semilla para las obras humanas. (352, 61-64)

38. El hombre ha caído hasta el abismo, y hasta allí le ha acompañado la conciencia, a la espera del momento oportuno para hacerse oír. Pronto se hará oír esta voz en el mundo con una fuerza tan grande como aún no podéis imaginar.

39. Pero esto llevará a la humanidad a salir de su abismo de soberbia, materialismo y pecado, para lavarse en los torrentes de lágrimas de su arrepentimiento y comenzar así a desarrollarse ascendente por el camino de la espiritualización.

40. Yo asistiré a todos mis hijos, pues Yo soy la Resurrección y la Vida que levanta a los «muertos» de su tumba.

41. En esa vida que hoy ofrezco a la humanidad, los hombres harán mi voluntad y, por amor, renunciarán al libre albedrío, convencidos de que quien hace la voluntad del Padre no es ni siervo ni esclavo, sino un verdadero hijo de Dios. Entonces conoceréis la verdadera felicidad y la paz perfecta, que son fruto del amor y de la sabiduría. (79, 32)

42. Os digo que en este «Tercer Tiempo» —aunque os parezca imposible— la renovación y la salvación de la humanidad no serán difíciles, pues la obra de la redención es obra divina.

43. Será mi amor el que devuelva a los hombres al camino de la luz y de la verdad. Mi amor, que penetra secretamente en cada corazón, acaricia cada alma, se manifiesta a través de cada conciencia, convertirá las duras rocas en corazones sensibles, hará de los hombres materialistas seres espiritualizados y de los pecadores empedernidos hombres del bien, de la paz y de la buena voluntad.

44. Os hablo así porque nadie conoce mejor que Yo el desarrollo de vuestra alma, y sé que el hombre de hoy, a pesar de su gran materialismo, de su amor por el mundo y de sus pasiones desarrolladas hasta el mayor de los pecados, solo en apariencia vive entregado a la «carne» y a la vida material. Yo sé que tan pronto como sienta en su alma el contacto amoroso de mi amor, acudirá rápidamente a Mí para despojarse de su carga y seguirme por el camino de la verdad, que inconscientemente tanto anhela recorrer. (305, 34-36)

45. Estad atentos, y seréis testigos de la conversión de aquellos que Me habían negado, así como presenciaréis el retorno de aquellos que se habían alejado del camino verdadero.

46. Los científicos que dedicaron su vida a la búsqueda de elementos y fuerzas de destrucción, cuando sientan que se acerca su juicio, volverán al camino de la verdad para dedicar sus últimos días a la reconstrucción moral y material del mundo.

47. Otros, que en su soberbia han intentado ocupar mi lugar en las almas, descenderán de sus tronos para imitarme con humildad. Y también aquellos que en otro tiempo incitaron a los pueblos y desataron guerras, reconocerán sus crímenes y se esforzarán con temor por la paz de los hombres. (108, 39)

48. Cuando mi luz haya penetrado en todos los corazones y las personas que dirigen a los pueblos, las que los instruyen y todas las que tienen que cumplir las tareas más importantes para e , se dejen guiar e inspirar por esa luz superior que es la conciencia, entonces podréis confiar los unos en los otros, entonces podréis confiar en vuestros hermanos, porque mi luz estará en todos, y en mi luz reinará mi presencia y mi justicia amorosa. (358, 29)

49. Mi enseñanza será escuchada de nuevo por la humanidad, pero no porque mi Ley haya regresado a los hombres, pues siempre estuvo escrita en su alma. Serán los hombres quienes regresen al camino de la Ley.

50. Este mundo será una imagen del hijo pródigo de mi parábola. Al igual que él, también lo encontrará al Padre esperándolo en su morada, para abrazarlo con amor y sentarlo a su mesa a comer.

51. Aún no ha llegado la hora del regreso de esta humanidad a Mí, ni le ha quedado parte de su herencia, que malgastará en fiestas y diversiones hasta quedar desnuda, hambrienta y enferma, para entonces levantar la mirada hacia su Padre.

52. Es necesario conceder aún unos «instantes» a los hombres que persiguen los bienes del mundo, para que su decepción sea entonces completa; para que finalmente se convenzan de que el oro, el poder, los títulos y los placeres de la carne nunca les darán la paz y el bienestar de su alma.

53. Se acerca la hora del examen de conciencia a la luz de la conciencia para toda la humanidad. Entonces los eruditos, los teólogos, los científicos, los gobernantes, los ricos y los jueces se preguntarán en qué consistió el fruto espiritual, moral o material que cosecharon y que pueden dar de comer a los hombres.

54. Pasado ese momento, muchos volverán a Mí, porque se darán cuenta de que, a pesar del prestigio del que gozaban en la Tierra, les faltaba algo para llenar el vacío en el que había caído su alma, que solo puede alimentarse de los frutos de la vida espiritual. (173, 19-20, 57-58)

55. De entre los hombres de hoy, carentes de espiritualidad y amor, haré surgir las generaciones tantas veces profetizadas por mi Palabra. Pero antes trabajaré con estos pueblos que hoy se desconocen a sí mismos, se hacen la guerra y se destruyen.

56. Cuando entonces haya pasado el cumplimiento de mi juicio sobre todos y la cizaña haya sido arrancada de raíz, comenzará a surgir una nueva humanidad que ya no llevará en su «sangre» la semilla de la discordia, del odio o de la envidia, porque la «sangre» de sus padres se habrá purificado en el crisol del dolor y del arrepentimiento.

57. Yo los recibiré y les diré: «Pedid, pedid, y se os dará», tal como os lo dije en el «Segundo Tiempo». Pero hoy añado: aprended a pedir. (333, 54)

Cambios y convulsiones en todos los ámbitos de la vida

58. El mundo material, el planeta, no está cerca de su disolución, pero el fin de este mundo de errores y pecados, de tinieblas y mala ciencia, será provocado por la luz de mi Enseñanza, y sobre sus ruinas edificaré un nuevo mundo de progreso y paz. (135, 5)

59. Grande será la transformación que sufrirá la humanidad en breve plazo. Las organizaciones sociales, los principios, las confesiones de fe, las doctrinas, las costumbres, las leyes y todos los órdenes de la vida humana serán sacudidos en sus cimientos. (73, 3)

60. Los hombres, las naciones, las razas y los pueblos, todos ellos tendrán que seguir la llamada divina cuando el espíritu del hombre, cansado de su cautiverio en la Tierra, se levante, rompa las cadenas del materialismo y lance el grito de júbilo de la liberación espiritual. (297, 66)

61. Llegará el tiempo en que aparecerán hombres que amen verdaderamente mi Ley, capaces de unir la Ley espiritual con la del mundo, es decir: el poder eterno con el poder temporal.

62. No sucederá para esclavizar a las almas como en tiempos pasados, sino para mostrarles el camino hacia la luz, que es la verdadera libertad del espíritu.

63. Entonces la moral volverá al seno de las familias, habrá verdaderos centros de formación y espiritualidad en vuestras costumbres y tradiciones. Será el tiempo en que la conciencia hará oír su voz y en que mis hijos se comunicarán con mi Divinidad de espíritu a espíritu, en que las razas se fundirán entre sí.

64. Todo esto determinará la desaparición de muchas diferencias y disputas; pues —aunque vuestro mundo es tan pequeño— hasta ahora no habéis sabido vivir juntos como una sola familia, no habéis sido capaces de ofrecerme una forma unificada de adoración.

65. La antigua Babel os ha condenado a esta separación entre pueblos y razas, pero la construcción de mi templo espiritual en el corazón de los hombres os liberará de esa expiación y os llevará a amaros verdaderamente los unos a los otros. (87, 10)

66. Llegará un tiempo en que el anhelo del hombre por elevar su alma será tan ardiente que empleará todos los medios a su alcance para transformar este valle de lágrimas en un mundo donde reine la armonía, que logrará lo «imposible», que llegará hasta el sacrificio y el esfuerzo sobrehumano para impedir las guerras.

67. Serán esos hombres quienes eleven este mundo, quienes eliminen de la vida humana el cáliz del sufrimiento, quienes reconstruyan todo lo que las generaciones pasadas han destruido en su ciega ambición de poder, en su materialismo y en su imprudencia.

68. Serán ellos quienes velen por la verdadera adoración hacia Mí —esa veneración sin fanatismo ni ritos externos e inútiles—. Intentarán hacer comprender a la humanidad que la armonía entre las leyes humanas y las espirituales, y su cumplimiento, es el mejor culto que los hombres pueden ofrecer a Dios. (297, 68-69)

69. La era de los ritos, los altares y las campanas de iglesia llega ahora a su fin entre los hombres. La idolatría y el fanatismo religioso darán sus últimos estertores. Llegará esa época de lucha y caos que os he anunciado continuamente.

70. Cuando, tras la tormenta, la paz haya vuelto a todas las almas, los hombres ya no construirán palacios reales en mi honor, ni las multitudes serán convocadas por el repique de las campanas, ni aquellos que se sienten grandes ejercerán poder sobre las masas. Llegará el tiempo de la humildad, de la fraternidad, de la espiritualidad, que traerá consigo la igualdad de los dones espirituales para la humanidad. (302, 37)

71. En los tiempos actuales está presente el segador, con la misión de talar todo árbol que no dé buenos frutos. En esta gran lucha, solo triunfarán la justicia y la verdad.

72. Muchas iglesias desaparecerán, algunas permanecerán. En unas resplandecerá la verdad, en otras solo se ofrecerá engaño. Pero la hoz de la justicia seguirá cortando hasta que toda semilla que hay en la Tierra haya sido examinada. (200, 11)

73. Esta es la continuación de mis enseñanzas, pero no el fin de los tiempos, tal y como lo interpreta el hombre. El mundo seguirá girando en el espacio, las almas seguirán viniendo a la Tierra y encarnándose para cumplir su destino. Los hombres seguirán poblando este planeta en el futuro, y solo cambiará la forma de vida entre los hombres.

74. Los cambios que experimentará la vida humana serán grandes, tan enormes que a vosotros os parecerá como si un mundo se hundiera y otro surgiera de nuevo. (117, 14)

75. Hacia eso os dirigís todos, hacia esa vida de alegría y paz, no hacia el abismo y la «muerte», como vuestro corazón cree intuir.

76. Es cierto que aún debéis vivir muchas amarguras antes de que llegue el tiempo de vuestra espiritualización. Pero ni la muerte, ni la guerra, ni la peste, ni el hambre detendrán el curso e e de la vida y el desarrollo espiritual de esta humanidad. Yo soy más fuerte que la muerte, y por eso os devolveré a la vida si llegaseis a perecer, y os haré regresar a la Tierra siempre que sea necesario.

77. Aún tengo mucho que revelarte, amada humanidad; mi libro de la Sabiduría Divina aún te depara muchas sorpresas. (326, 54)