Misericordia Espiritual
Cómo podemos hacer realmente el bien a nuestros hermanos espirituales
DE_BW - 28/08/2026 - Anna Maria Hosta

LVV 10 – E. 287 : 54 + 31
31. El primer paso para la renovación de las personas, con el fin de alcanzar un estado de elevación espiritual, es la misericordia. Misericordia hacia el alma, misericordia hacia el cuerpo, misericordia hacia el prójimo. Pero debo deciros que este sentimiento no se ha interpretado correctamente: la misericordia es un nombre que vosotros dais a determinadas acciones que realizáis y que, en la mayoría de los casos, en su esencia no encierran compasión ni una verdadera intención de aliviar una necesidad.
32. Vuestros sentimientos humanos aún están muy lejos de la realidad. Por eso debéis tener siempre presentes las palabras y las obras de Jesús en el mundo, como ejemplo vivo y verdadero de misericordia.
33. ¿Qué le sucederá a un alma cuando haya ocultado la verdadera misericordia tras formas que solo encierran hipocresía? Su despertar será muy doloroso el día en que entre en contacto con su conciencia y escuche esa voz amante de la justicia e implacable.
54. Hijos de los hombres: siempre habéis intuido la existencia de seres invisibles que flotan por el espacio, que a veces se acercan a vosotros, que os rodean, y ante la idea de que pudieran ser almas que sufren, habéis intentado hacer algo por ellas. La intención ha sido buena, pero siempre os ha faltado el conocimiento para que esa misericordia surta efecto. Hasta ahora no habéis sabido la forma correcta de encender la luz en los seres confundidos o atormentados por remordimientos de conciencia.
55. Les habéis ofrecido ceremonias y ofrendas ostentosas, y aunque habéis logrado tranquilizar vuestro corazón, ellos no han recibido nada, porque lo que pertenece al mundo ya no les pertenece ni les llega. Estos seres buscan compasión espiritual, consuelo, amor, comprensión. Pero, ¿cómo se les puede ofrecer ayuda espiritual? Mi Palabra os explica también la manera de mostrar misericordia a aquellos a quienes ni siquiera veis.
56. Si realmente queréis hacer algo bueno por vuestros hermanos espirituales y, al mismo tiempo, liberaros de sus malas influencias, debéis orar por ellos con una oración sincera, llena de compasión y de pensamientos elevados. Si sentís que se manifiestan de alguna manera en vuestra vida humana, mostradles buenos ejemplos y buenas obras, para que absorban en su interior la luz para su alma. Dadles la oportunidad de que os vean curar a los enfermos, de que os vean perdonar a quien os ha ofendido, de que vean brillar ideas nobles en vuestra mente, de que solo oigan buenas palabras en vuestros labios.
57. ¿Qué tareas tenéis que cumplir con ellos y ellos con vosotros? ¿Qué deudas os habéis contraído mutuamente? No lo sabéis, pero en verdad os digo que no es una casualidad que se crucen en el camino de los hombres; siempre hay una razón para que se acerquen a sus hermanos humanos.

